https://www.youtube.com/watch?v=TEx-n58I17M

Loading...

sábado, 22 de abril de 2017

Y así sucedió el Apocalipsis financiero (un poco "xagerao")

Y así sucedió el Apocalipsis 

financiero

La máxima de Trump 'América primero' se extendió como un reguero de pólvora y 

del proteccionismo se pasó al aislacionismo con el 'crash' definitivo del 

sistema de pagos mundial.





Foto:


TIEMPO DE LECTURA4 min
“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más”. Libro del Apocalipsis 21:1
Todo empezó por la anunciada e inevitable caída del dinero fiduciario. Desde que en 1971 el presidente Nixon desligara al dólar de su respaldo en oro, el mundo operó bajo un sistema monetario llamado 'fiat'. Este se basaba en la confianza de la comunidad y en la promesa de pago de la entidad emisora y, aunque solo los gobiernos tenían el poder de emitir este dinero, los bancos lo creaban a través de préstamos. Y su suministro creció de forma exponencial. Tanto que ese dinero fiduciario había amenazado en reiteradas ocasiones con producir una nueva crisis económica. Un sistema que tiende a inflaciones, burbujas y deudas soberanas impagables, tiende inevitablemente al colapso. Colapso que se ha visto agravado por la falta de soporte del dinero fiat, ya que su valor venía dado por una promesa, un intangible, ningún soporte físico sobre el cual apoyarse para evitar la caída.
Todavía se sigue discutiendo cuál fue la causa inicial que desencadenó la catástrofe. Como siempre, la verdad está más en toda una serie de circunstancias que conspiraron al mismo tiempo para iniciar la reacción en cadena que en un motivo primigenio. Eso sí, la arrogancia de los poderes establecidos, junto con las bellas e insostenibles teorías que el estamento académico aportaba para mantener la confianza, acallaba todas las opiniones catastrofistas.
Y ciertamente no fue por la falta de señales, que, de haberse considerado, hubieran justificado un cambio radical de rumbo.
El universo inversor a comienzos del año 2017 presentaba el siguiente panorama.
  • Renta variable o participación en el capital de sociedades, en niveles de valoraciones extremadamente elevados. Muchas de ellas con niveles de PER que podríamos considerar como 'exuberantes', pues los beneficios descontados escapaban de toda lógica, tanto desde el punto de vista especulativo como de esperanza a largo plazo.








  • Renta fija con intereses negativos. Como lo calificaba un amigo en aquel tiempo; un sindiós.
  • Inmobiliario. Burbuja otra vez donde se han superado ya los precios previos a la crisis financiera.

  • Liquidez. Los bancos centrales europeos dándole a la maquinita de imprimir billetes sin parar. Y aquí se nos olvidó, o no se quiso considerar, que la liquidez tenía un riesgo sistémico: la contrapartida del banco que mantenía los depósitos.
Pero tal y como nos preguntábamos, ¿Qué pasó? El High Frequency Trading, el 'trading' algorítmico o simplemente las maquinitas se volvieron locas. ¿El efecto Trump? La máxima de Mr. Trump 'América primero' se extendió al resto del mundo como un reguero de pólvora y del proteccionismo se pasó al aislacionismo con el 'crash' definitivo del sistema de pagos mundial. Las elecciones francesas supusieron un cambio radical también en el paradigma europeo. Las decisiones políticas más demagógicas y radicales eran norma en un pueblo borrego hastiado por constantes atentados terroristas. Y a partir de ahí fue el sálvese quien pueda.
¿Y que nos quedó? Por descontado, la humanidad ya había pasado por crisis semejantes y la caída del imperio romano podía ser el ejemplo más traído a colación.
Volvimos a las mismas soluciones económicas que en los viejos tiempos y el trueque de bienes físicos pasó a ser la moneda de cambio en el nuevo sistema económico. Bien es cierto que la tecnología había evolucionado algo desde el tiempo de los romanos y los bienes físicos se podían transferir en la actualidad por mecanismos virtuales entre los que destacaba el nuevo uso de la tecnología de la cadena de bloques ('blockchain'), base de la criptomoneda bitcoin y de otras muchas.
Con esta tecnología, la energía, base de todo sistema económico moderno, se ha convertido en la nueva unidad de cuenta mundial. Atrás quedaron los billetes sin valor, aquellos que decían que valían mucho y de un día para otro pasaron a no valer nada.
Ojalá lo aquí descrito no se cumpla. Seguramente todo sea fruto de mi pesimismo antropológico. Pero de lo que no hay duda es de que, cuan meteorito que amenaza la tierra, un mal se cierne sobre nuestras cabezas. Y siguiendo ese símil, un día caerá. Lo mejor será prepararse, al menos por si acaso…
Un poco de humor no viene mal...

jueves, 20 de abril de 2017

Juan Carlos de Borbón, el personaje más nefasto de la historia de España

Alerta Digital | Tu periódico en internet, sin matices ni medias tintas

Enrique de Diego | 4643 lecturas

11/04/2013

Juan Carlos de Borbón, el personaje más nefasto de la historia de España

Tags


Me han contado el siguiente chiste: Mariano Rajoy sale del plasma y le sale al paso un chico encantador. Rajoy le saluda y le pregunta: ¿Cómo te llamas? El chaval muy simpático responde: Jaimito. ¿No serás el de los cuentos?, inquiere Mariano. No, el de los cuentos eres tú. Pues Mariano, el de los cuentos, el de las mentiras, el de los incumplimientos, el inútil proteico, ha salido en defensa de la monarquía y concretamente de Juan Carlos. Mal está la monarquía para precisar tan mal abogado defensor. Es posible que Rajoy le haya dado la puntilla al cazador de elefantes, al amante de Corinna, a ese personaje que le puso una mansión a su barragana con cargo al contribuyente, demostrando su bajeza…moral.

Que la nulidad de Rajoy salga en tromba al quite del hermano de los saudíes y los qataríes –ya han colocado a Urdangarín- tiene la lógica de que la cuarta fortuna de España, según Forbes, es la piedra angular de todo el carcomido andamiaje de este sistema corrupto, es el jefe de la casta parasitaria e incluso hay que seguir con el rollo del 23-F, cuando es notorio que Juan Carlos no fue ajeno a lo que hicieron su chambelán Alfonso Armada y su amigo Jaime Milans del Bosch.

Tarde, pero esta España doliente está despertando y el amante de Corinna con cargo al Presupuesto, el que utiliza a los espías del CNI como vulgares mamporreros, es un personaje por el que el CIS ya ni tan siquiera se atreve a preguntar, porque cada vez parece más un personaje patético, sólo digno para que le entreviste Jesús Hermida en posición felatoria. Dijeron los cortesanos que Juan Carlos abdicaría si se reconocía su papel histórico.

Sostengo que este maleducado es el personaje más nefasto de la historia de España. Y ni tan siquiera sumando al traidor Conde don Julián y al felón Fernando VII se consigue hacer sombra a la capacidad destructiva de este irresponsable aventurero. El Conde don Julián abrió las puertas al invasor islámico y en ello ha seguido su estela el decrépito Borbón, a sueldo de los saudíes, cobrando comisiones por barril de petróleo, o viajando de Marruecos directamente a Suiza, donde ya sabemos que tiene cuentas y que las tenía su padre. Fernando VII felicitaba en Bayona a Napoleón por sus victorias sobre los patriotas españoles. Juan Carlos se ha dedicado a ser sumiso y condescendiente con todos los separatistas, a los que él ha alimentado.

Juan Carlos recibió una nación sin deuda, en plena expansión industrial, con una economía competitiva y con unas clases medias emergentes y lo ha dilapidado todo, llevando a la sociedad española a la miseria, a través de una serie de medidas estúpidas y suicidas, propias de un demente, que reciben el nombre de transición y que durante cuatro décadas se ha presentado como santa y heroica e incluso pacífica, a pesar de los zarpazos del terrorismo contra los mejores. Se creó una clase política insostenible que ha degenerado en casta parasitaria, se pusieron en marcha las autonomías, diecisiete miniestados, que son un cáncer en todos los sentidos; se ha generalizado la corrupción, que ha convertido a España en una cloaca y a Zarzuela en una letrina de donde emanan hedores apestosos. No hay sector o aspecto en el que no se haya producido una degradación enervante. La libertad de expresión es una quimera, sólo apta para lacayos. La honradez se ha convertido en un lujo o en una forma de suicidio. La industria ha sido destruida, desmantelada. La inseguridad es rampante. La Defensa ha sido reducida a pavesas. La moral es inexistente en una orgía de mentiras e hipocresías en la que la codicia irrestricta ha sido la norma en el juancarlismo, cuyos presidentes han sido a cual peor: Adolfo Suárez, Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero, hasta llegar al esplendor de la mediocridad sobrecogedora de Mariano Rajoy.

Todo en el nefasto juancarlismo ha sido mentira y corrupción. Ningún presidente de ninguna República hubiera soportada una milésima parte de la corrupción moral y económica del cazador de elefantes, del amante de Corinna con cargo al contribuyente.

Juan Carlos de Borbón es el culpable de todo el sufrimiento de los españoles, de todo el daño que se extiende por la piel de toro y aqueja a las familias y a las personas. Y esto ya no son capaces de ocultarlo los cortesanos, porque es patente e innegable.

Juan Carlos es un personaje acanallado, pervertido y egoísta que ha hecho un daño incalculable a España. Recibió una España con pocos políticos y bajos impuestos y la ha poblado a reventar de parásitos y la ha situado en niveles confiscatorios.

Suelen los cortesanos incidir en la utilidad de la institución como elemento legitimador pero, en realidad, ha sido de una inutilidad perversa. Del aventurerismo chusquero de Adolfo Suárez, un trepa sin lecturas ni atributos, a la corrupción rampante de Felipe González, al cortoplacismo mediocre y devastador de José María Aznar, a la inanidad mentecata y mentirosa de José Luis Rodríguez Zapatero, hasta llegar a la estulticia sobrecogedora del récordman de la incompetencia, Mariano Rajoy, con la corrupción generalizada –en el PP no queda nadie honrado, Génova apesta- hay una doble línea de continuidad: el nefasto entre los nefastos Juan Carlos Borbón y la generación de una casta parasitaria dedicada al nepotismo, el trinque irrestricto y el saqueo codicioso inmisericorde con un escrache generalizado al español indefenso. Esa casta de empresarios comisionistas, de banqueros usureros, de gestores ladrones de cajas, de sindicalistas liberados y ociosos, de patronales subvencionadas, de tertulianos de partidos, de medios de incomunicación, de bárcenas y urdangarines, de letizias abortadotas, de cristinas en la inopia y de corinnas lobbystas, barraganas en la alcoba, trinconas de maletín con los ‘hermanos’ saudíes componen esa legión de lacayos parásitos, esa corte no de los milagros –pues no se multiplican ni los panes ni los peces no que decrecen a ojos vista- sino de los desechos.

Este Juan Carlos lisiado, manager del yerno, es el reverso del rey Midas: todo lo que ha tocado lo ha convertido en mierda, en miseria, putrefacción.

La República ya no es cuestión opinable sino de supervivencia. 

Estos borbones gorrones son peores que todas las plagas bíblicas sumadas. Ser, aquí y ahora, monárquico es ser lacayo, ser indigno, ser enemigo de España. No hay otra forma de ser patriota que ser republicano. Una República presidencalista, elegida en circunscripción nacional, que nos haga salir de esta pesadilla a la que nos ha conducido el personaje más nefasto de la historia de España.

lunes, 3 de abril de 2017

“Yo Maté al Banco…”, Rediseñando el Capitalismo; Borrón y Cuenta Nueva



 




Rastreando secuencias monetarias






“Yo Maté al Banco…”, Rediseñando el Capitalismo; Borrón y Cuenta Nueva


Seguramente, por prescripción monetaria interesada de los amos del dinero, que, utilizan sacerdotes supremos propagandistas adoctrinados a su causa, muy pocos sepáis que, el total de la deuda de cualquier país puede ser cancelada fácilmente.

En primer lugar, veremos un claro ejemplo, donde, EEUU canceló una vez toda su deuda, fue Andrew Jackson quien mató al banco, y, en segundo lugar, explicaremos como podemos repetir la historia haciendo borrón y cuenta nueva en aras de liberar a toda la humanidad de la esclavitud monetaria que solo favorece a unos pocos.

Durante el sistema de Pennsylvania, allá por el siglo XVIII, los comerciantes británicos se quejaron tras perder su ventaja diferencial sobre los colonos, proponiendo al rey Jorge II la prohibición a los colonos de emitir su propio dinero. A partir de ese momento, los impuestos tenían que ser pagados a Inglaterra en oro, y esta condición forzosa, significó incurrir en deuda con los banqueros ingleses. El resultado fue una depresión masiva. Los colonos, finalmente se rebelaron, y, volvieron a emitir su propio dinero, lo que precipitó la revolución americana.

Tras desatarse el conflicto internacional, los colonos financiaron una guerra contra una gran potencia con simples recibos en papel, y ganaron. Pero los británicos, contraatacaron librando una guerra de monedas. Falsificaron masivamente el dinero de papel de los colonos, en una época en que esto era fácil de hacer, y, para el final de la guerra, los vales de papel eran prácticamente inútiles. Después de haber perdido su valor, los colonos estaban tan desilusionados con el papel moneda, que, dejaron el poder para su emisión fuera del control de la Constitución de los Estados Unidos. Aunque ésta, se reserva su emisión en las primeras enmiendas.

Por lo tanto, el problema no es el papel moneda, sino hacia donde va dirigido, ya que, si se utiliza con fines económicos reales, donde, el incremento de la oferta monetaria sirve para impulsar el crecimiento de la  oferta de bienes y servicios, su función será socialmente satisfactoria. No obstante, si va dirigido a otras utilidades, tales como el gasto militar descontrolado, su función será socialmente ineficiente. Además, cualquier incremento de la oferta monetaria tiene que estar respaldada por los recursos de un territorio.

Tras la revolución americana, Alexander Hamilton, el primer Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, se enfrentó a enormes deudas de guerra, y, no tenía dinero para pagarlas. Por lo tanto, recurrió a la estratagema utilizada por Inglaterra, conocida como banca de reserva fraccional. En 1791, Hamilton estableció el Primer Banco de los Estados Unidos, un gran banco privado que imprimiría billetes ‘respaldados’ por el oro, que, se prestarían directamente al Gobierno.

El truco funcionó: los billetes de papel de los bancos expandieron la oferta monetaria, las deudas fueron pagadas, y, la economía prosperó. Pero, fue el comienzo de un sistema de gobierno financiado por la deuda con los banqueros privados, quienes, prestaron los billetes sólo nominalmente respaldados por oro.

Durante un periodo de 20 años, tiempo máximo que duraría la licencia del primer banco central de los Estados Unidos, los grandes bancos privados saquearon a la economía, ¿cómo?, expandiendo y contrayendo la oferta monetaria a su más lucrativo antojo. Es decir, durante el periodo de expansión monetaria todo el mundo incurría en deudas, y, cuando éstas no podían pagarse, ya que gran parte del capital iba destinado al pago del interés usurero, los bancos privados expropiaban los frutos de la economía real a cambio de nada. Estos booms y crashes, se les conoce como ciclos económicos. Fue Andrew Jackson, quien en 1835 “mató al banco”, cancelando por primera y última vez toda la deuda de Estados Unidos. No obstante, no fue suficiente, ya que, la banca de reserva fraccional siguió funcionando a pleno rendimiento. Por lo tanto, la emisión y creación del dinero siguió principalmente en manos privadas, situación que provocó varias depresiones económicas detonantes de la guerra civil americana.

Durante la Guerra Civil, 1861-1865, el presidente Lincoln evitó una agobiante deuda de guerra, volviendo al sistema monetario de dinero emitido por el gobierno, simulando así el plan de los colonos americanos. Emitió billetes del Tesoro de los Estados Unidos llamados Greenbacks, en lugar de pedir prestado a tasas de interés usureras. Pero, tras ganar la guerra, Lincoln fue asesinado, y, la emisión de Greenbacks se detuvo.

Casualmente, en 1881, el segundo presidente americano que quiso seguir los pasos de Lincoln, Garfield, también fue asesinado. ¿Adivináis quien fue el tercero?, efectivamente, Kennedy, así que ya podéis responder la famosa pregunta de, ¿quién mato a Kennedy?, fue, el Sistema Monetario. Los motivos, básicamente los mismos; en 1.961 Kennedy aprobó una ley que permitiría al gobierno americano imprimir su propio dinero fuera del control de la FED y bancos privados. Esta ley, tras su asesinato, fue derogada.

Desde 1.913, y, tras varios booms y crashes económicos provocados deliberadamente por el sistema bancario para convencer a la opción pública de la necesidad de un banco central, se creo la FED, Reserva Federal, de carácter privado, que, fue autorizada para emitir sus propios billetes de la Reserva Federal como moneda nacional.

Estos billetes se le prestaban luego al Gobierno, eliminando la facultad de éste de emitir su propio dinero libre de deuda (excepto para las monedas). La Reserva Federal, fue creada aparentemente para prevenir estas fallas bancarias, sin embargo, su verdadero plan era precisamente lo contrario, crear los ciclos económicos a su más lucrativo antojo. Veinte años después de su creación, tuvimos la Gran Depresión, la mayor falla bancaria de la historia. Robert H.Hemphill, gerente de crédito del Banco de la Reserva Federal de Atlanta, escribió en 1934:

“Somos completamente dependientes de los bancos comerciales. Alguien tiene que pedir prestado cada dólar que hay en circulación, en efectivo o crédito. Si los bancos crean mucho dinero sintético somos prósperos, si no, nos morimos de hambre…”

Y colorín colorado, la continuidad de este cuento nos ha saqueado.

Bien, expuesta la correcta historia monetaria, veamos como podemos repetirla, es decir, matar al banco de nuevo, figuradamente claro.

El problema es que desde hace siglos poseemos un sistema bancario basado en deuda, es decir, todo nuestro dinero esta respaldado por deuda gubernamental, forzosamente establecida claro. Por lo anterior, no podemos extinguir la deuda pública sin extinguir nuestra fuente de moneda. Por esta razón, cancelar la deuda publica sin reformar el sistema bancario, es una imposibilidad. Siendo así, la solución no se encuentra en discutir el tamaño de la deuda, sino en una reforma del sistema bancario, y, monetario.

Si no reformamos el sistema monetario mundial, finalmente, la sociedad tal y como la conocemos hasta ahora colapsará, ya que, en un esquema ponzi con recursos limitados nada crece para siempre.

Además, la complejidad aparente del área de las finanzas siempre ha sido una mera máscara que oculta la sencillez del engaño a toda la población, que, ha sido manipulada cognitivamente a través de la educación institucional, un regalo monetariamente interesado que solo sirve como forma de control masivo para perpetuar los intereses de unos pocos que quieren dominar el mundo a cambio de nada.

A continuación, veamos el segundo lugar, cómo volver a “Matar al Banco”:

Para fraguar una solida cimentación, hay que devolver al estado, sin políticos claro, la facultad de emitir dinero sin deuda, y, crear un interés asociado destinado a gasto publico, sustituyendo este interés al mismo tiempo los impuestos que gravan injustamente al trabajo y el consumo. Cuando se financie la economía real productiva, el interés amortizado se extinguirá en el sistema.

Como pilar fundamental, prohibir el Principio de Reserva Fraccionada e incrementar las reservas de los bancos públicos y privados al 100 %, es decir, solo podrán prestar lo que tienen sin permitirles crear prestamos fraudulentos, que, se basan en el cobro de pagarés (promesas de pago o depósitos a la vista) a cambio de crédito ficticio concediendo dinero que no tienen. Este principio es el causante de la inflación, que, no es más que un impuesto oculto a la población, ya que es el nuevo dinero-deuda creado el que resta valor al anterior existente en el sistema, que, hace disminuir el poder adquisitivo de la sociedad cuando los precios suben, manipulados además por el casino financiero mundial que nos gobierna".

Bien, cualquier cantidad de nuevo dinero, LIBRE DE DEUDA, creada por el Banco Central sería transferido  a los gobiernos e inyectado a sus economías reales productivas a través de seis posibles vías:

1. Eliminar toda la Deuda Pública….Los estados pagarían todos los bonos emitidos hasta la fecha con billetes libres de deuda, es decir, se reemplazaría toda la oferta monetaria. Para evitar la inflación mientras la deuda es retirada, se aumentarán los requerimientos de reserva de los bancos. Cuando los bonos sean sustituidos definitivamente por billetes, los bancos alcanzaran el requisito del 100 % de reserva, y, por lo tanto ya nunca más podrán crear dinero, eliminado así cualquier riesgo de crisis para siempre.

2. Financiar Gasto Adicional de los Gobiernos.

3. Financiar Recortes de Impuestos, donde el nuevo dinero sustituye el ingreso tributario perdido.

4. Hacer Pagos Directos a los Ciudadanos, por lo que cada persona podría gastar el dinero en lo que considere oportuno, principalmente reducir su endeudamiento, eliminando así gran parte de la deuda privada generada fraudulentamente por los bancos privados.

5. Financiar Directamente a las Empresas con propósitos productivos. Préstamos para objetivos especulativos, adquisición de activos pre-existentes, productos financieros sin realidad física, etc., no estarían permitidos.

Y como sexta posibilidad, Creación de una Banca Pública que podría recibir fondos de los bancos centrales, para, asegurar la existencia del crédito a la economía real productiva.

En otras entradas, utilizamos esta figura de banca pública para desplazar y sustituir al actual sistema financiero privado, pero, en esta ocasión su principal objetivo será distinto; garantizar la fluidez del crédito e impedir que el sistema financiero privado se reorganice como oligopolio. Veamos su definición;

Banca Pública; Acceso directo al abundante dinero libre de deuda para todos los ciudadanos y medianas empresas, y/o entidad de crédito pública donde se depositarían todos los nuevos y ya existentes fondos públicos locales, provinciales y estatales emitidos anteriormente por los Bancos Centrales. Obviamente, estos nuevos fondos serian inyectados directamente en la economía real productiva gubernamental.

Algunos bancos de propiedad pública se han establecido con éxito y operan en países como Estados Unidos (Dakota del Norte), Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Alemania, Suiza, India, China, Japón, Corea y Malasia.

Todos los anteriores mecanismos, desde el primero hasta el sexto, serían completamente transparentes, tanto para los gobiernos como para los ciudadanos.

Entonces, ¿cómo aplicamos esta nueva reforma de transición monetaria socialmente humanitaria?, Interesados, consulten el final del siguiente enlace.

Todas estas medidas, sirven para escapar de la telaraña de deuda tejida por los banqueros globales durante siglos, si, también se puede, restituyendo el poder del dinero al control público, es decir, la facultad de crear toda la oferta monetaria debe ser restauradaRediseñando así el Capitalismo hacia un sistema monetario socialmente igualitario.

El Capitalismo, no es una mala idea, cuando se practica, ya que, puede funcionar como método de planificación social si se invierte su actual dirección y reforma sobre los cimientos del dinero independiente, es decir, si se aplica desde abajo hacia arriba en un sistema monetario público al servicio de la sociedad.

Actualmente, sucede lo contrario, donde, el trabajo retribuido es un modelo de esclavitud contemporáneo adaptado a nuestra era, donde, el capital que se crea de la nada compra tu esfuerzo, y, la Banco-Cleptocracia expropia todos sus frutos. El sistema laboral actual únicamente se diferencia de la esclavitud forzosa en que es temporal, es decir, puedes comprar tu libertad si trabajas más de 40 años, de momento…Personalmente, creemos en la esclavitud de las máquinas, a ellas no les importa acometer trabajos monótonos, dolorosos y aburridos. Si, también se puede.

Para reforzar los cimientos del nuevo Capitalismo, podríamos introducir algunas mejoras tales como:

  • Sistema Tributario basado en el consumo y no en los beneficios o la renta.
  • Declarar las sociedades como tales, es decir, serán de sus socios trabajadores participados, y no de ningún interés capital parasitario. Ya no más personas jurídicas o acciones que solo sirven a los intereses del capital. Las sociedades ya existentes poco a poco dejarán de usarse debido al despertar que generará el nuevo cambio, borrando éste al mismo tiempo las anteriores creencias del distorsionado incentivo monetario y los hábitos adquiridos de únicamente priorizar el beneficio económico. Hasta ahora solo importaba la ganancia, a partir de ese momento lo único que importara será el ser humano.

Rediseñado el Capitalismo, introduciendo algunas mejoras en algunos de sus sistemas dependiente, la economía ya nunca más dependerá del amañado crecimiento cíclico ni estará al servicio de la deuda que nos impide avanzar y progresar como sociedad. Lo que el ser humano crea, el ser humano puede cambiarlo, así que, somos capaces de despertar y liberarnos para provocar una transformación global completa, humana y socialmente satisfactoria.