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domingo, 24 de julio de 2016

El legado de Milton Friedman



31 Julio 2015 / INSTITUTO LIBERTAD.


La Gran Depresión de los EE.UU., que empezó en 1929, fue nefasta para ese país. El “martes negro” -29 de octubre de 1929- el índice Dow Jones cayó en un solo día de 261 a 230. El índice siguió cayendo hasta llegar a 50 en 1933. Para esa fecha, la producción había caído un 30 por ciento en relación a su nivel previo a la crisis. En noviembre de 1934, el desempleo había alcanzado un 23 por ciento. Esta crisis duró unos diez años y no fue sino hasta 1940 que la economía de los EE.UU. empezó a recuperarse.

La teoría cuantitativa, la teoría monetaria del momento, argumentaba que un exceso de la oferta monetaria más allá del necesario para mantener precios estables, se traduce en inflación, en un boom artificial de corto plazo y, en el peor de los casos, en burbujas financieras. Por otra parte, esta misma teoría argumenta que una contracción de la oferta monetaria crea deflación y recesión en el corto plazo. Por lo tanto, ante la deflación que vino acompañada de depresión de la década de 1930, la teoría cuantitativa recomendaba acelerar la tasa de crecimiento de la oferta monetaria hasta el punto de estabilizar los precios. La expansión de la liquidez detendría la caída de los precios y se traduciría en un aumento de la oferta crediticia, lo cual produce un descenso en la tasa de interés y con ello se estimula el crecimiento de la inversión y el empleo. La teoría cuantitativa solo recomienda expansión de la oferta monetaria en caso de deflación.

En la década de 1920 y 1930, no existían estadísticas económicas y se creía que la Reserva Federal de los EE.UU. (FED), siguiendo la recomendación de la teoría cuantitativa, estuvo inyectando liquidez con el fin de acabar con la crisis económica. Sin embargo, a pesar de las políticas de la FED, la crisis se extendió por más de una década. Se culpó a los mercados libres y al capitalismo de la Gran Depresión pero no había teoría económica que explicara las fallas del mercado ni el por qué la supuesta expansión de la oferta monetaria de la FED no rescató a los EEUU de la crisis. ¿Cuál fue el error de la teoría cuantitativa?

En 1936, Keynes publica la obra The General Theory of Employment, Interest, and Money (Teoría general del empleo, el interés y el dinero) donde argumenta que las crisis se originan en fallas del mercado porque hay situaciones en donde no se cumple la Ley de Say; es decir, a veces la demanda agregada (total) es inferior a la oferta agregada (total) y esta diferencia es la que origina la crisis. Según Keynes, es necesario aumentar la demanda agregada hasta que llegue al nivel de la oferta agregada para restaurar el equilibrio y el pleno empleo. En aquel entonces, la política monetaria era el instrumento por excelencia para “estimular” la demanda agregada. La política fiscal era un instrumento desdeñable.

Lo novedoso de Keynes fue su argumentación en favor del uso de la política fiscal para salir de ciertas crisis. Decía Keynes en la Teoría general que hay situaciones donde una expansión de la oferta monetaria no puede restaurar el faltante de la demanda agregada. Esto sucede cuando la tasa de interés del mercado es “muy baja” y cercana a cero. En estos casos, una expansión de la oferta monetaria no puede estimular ni la inversión ni el empleo porque no es posible que la tasa de interés siga bajando. Esto se conoce como la “trampa de la liquidez”. Por tanto, Keynes argumenta que en los casos donde se presente la trampa de la liquidez, es necesario suplir el faltante de demanda con incremento en el gasto público financiado con emisión monetaria. La Teoría General justificó un crecimiento del gasto público y regulaciones en la economía sin precedentes.

Como dijo James Buchanan en el libro Democracy in Deficit (p.44): “La elevación Keynesiana del presupuesto a su posición de instrumento dominante para la política macroeconómica, acompañada de la relegación paralela de política monetaria a un papel secundario, se basó, en gran parte, en la supuesta presencia de la trampa de la liquidez durante periodos de una profunda depresión”.

Milton Friedman y otros economistas argumentaron que la teoría keynesiana tenía errores teóricos fundamentales. Básicamente, Keynes confundió variables reales con nominales. Igual hizo al confundir variables dependientes con independientes; es decir, se le criticaba a Keynes que ponía “el carruaje delante de los caballos” y que mezclaba efectos de corto plazo con el largo plazo. Los economistas sabemos que en general las políticas macroeconómicas tienen efectos distintos tanto en el corto, como en el largo plazo. Cuando a Keynes se le preguntaba por las consecuencias a largo plazo de sus recomendaciones, el eludía la respuesta diciendo que “en el largo plazo todos estaremos muertos”. Friedman explica muy bien estos errores teóricos de Keynes en su obra Price Theory (Teoría de precios). Por ejemplo, durante un periodo deflacionario (caída de los precios) una tasa de interés nominal de “cero” en realidad es una tasa de interés positiva en términos reales. Para Keynes, una tasa de interés nominal de cero es también una tasa de interés real de cero.

Sin embargo, Milton Friedman, fue más allá de la argumentación teórica y reunió evidencia empírica masiva e impresionante que publicó en el libro titulado, escrito junto con Anna Schwartz, A Monetary History of the United States 1867-1960 (Historia monetaria de los Estados Unidos, 1867-1960). Recordemos que Keynes culpó a las fallas del mercado y a la teoría cuantitativa de la Gran Depresión porque se creía que la FED estuvo aumentando la oferta monetaria durante ese periodo. En esta publicación, Friedman demuestra que durante el periodo de 1929 a 1933 la oferta monetaria de los EEUU, contrario a lo que Keynes y el público creían, se había contraído (no expandido) en un tercio. Según la Teoría cuantitativa, una contracción de la oferta monetaria de esa magnitud produciría todos los fenómenos vistos durante la Gran Depresión. En otras palabras, Friedman demuestra, tanto con teoría como con evidencia empírica, que no existe tal cosa como una insuficiencia de la demanda agregada y que la Gran Depresión de los EE.UU. fue causada, no por fallas del mercado, sino por el mismo Gobierno de los EE.UU. a través de la FED. Friedman demostró que la Gran Depresión había sido un fracaso del Gobierno y de la recién creada FED. Dado que no existe tal cosa como insuficiencia de la demanda, un aumento del gasto público financiado con emisión monetaria solo se traduciría en inflación y en una redistribución del ingreso en favor del burócrata a costa del sector privado.

¿Cómo saber si Friedman tenía razón? Simplemente observando si el cumplimiento de los pronósticos. La teoría prekeynesiana asumía presupuestos equilibrados en el largo plazo, con déficits en periodos de guerra compensados con superávits en periodos de paz. Por su parte, la teoría keynesiana justifica los déficits presupuestarios permanentes como manera de “estimular” la economía para suplir la insuficiencia de la demanda causada por las fallas del mercado. A pesar de que Keynes escribió su obra en 1936, no fue sino a partir de la década de 1960 que los gobiernos empezaron a abandonar la idea de presupuestos equilibrados en el largo plazo y lo sustituyeron por déficits permanentes. Según manifestaba Friedman en la década de 1960, las políticas de “estímulo” keynesianas se traducirían en estanflación; es decir, más inflación acompañada de mayores tasas de desempleo y menores tasas de crecimiento. Según la teoría keynesiana, expresada en la “Curva de Phillips”, una economía puede escoger entre menores tasas de desempleo (mayor crecimiento) a costa de una mayor inflación o bien, una menor inflación a cambio de mayores tasas de desempleo. Para la teoría keynesiana, es imposible la estanflación. En la década de 1970, se cumplió el pronóstico de Friedman, exponiendo y revelando el fracaso de las ideas expuestas en la “Teoría general” de Keynes.

Si está demostrado que Keynes está equivocado tanto desde el punto de vista teórico, empírico, y de su capacidad de pronóstico, ¿por qué se siguen recetando sus políticas de “estímulo”? La respuesta la podemos encontrar quizá en la corrupción de los políticos y burócratas que usan a Keynes para justificar un gasto público creciente y endeudamientos astronómicos. Con las políticas keynesianas de estímulo, los políticos pueden justificar el pago de favor político a los grupos de presión que los llevaron al poder. El legado de Keynes de gasto público creciente favorece a los políticos populistas y a quienes impulsan un estado “benefactor”, socialdemócrata o socialista.

Otro de los grandes legados de Milton Friedman es recordarnos que la “inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario”; es decir, solo un aumento de la oferta monetaria que supere el crecimiento de la producción puede crear inflación. Esta idea de Friedman, es contraria a la creencia popular que la inflación es consecuencia del empuje de costos como, por ejemplo, las variaciones del precio del petróleo, el fenómeno de El Niño, la devaluación, etc. Si la inflación es un fenómeno monetario, entonces también es un error creer que el empuje de la demanda agregada, como por ejemplo el déficit fiscal, puede crear inflación. La evidencia empírica en todo el mundo confirma que la inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario.

Para entender qué causa la inflación, tomemos un ejemplo. ¿Qué pasa con el precio de las papas cuando aumenta su demanda? El precio sube. ¿Qué pasa con el precio de un producto cuando en el mercado existe un exceso de oferta? El precio cae. Así como el precio de cualquier bien o producto viene determinado por su oferta y demanda, de igual manera el precio del dinero -es decir, su poder de compra- viene determinado, también, por su oferta y demanda. Por tanto, el único responsable del aumento de los precios en cualquier país del mundo es el banco central de su país respectivo, porque el instituto emisor es quien tiene el monopolio de la emisión de dinero. No hay nada que impida a un banco central ajustar la oferta monetaria a la demanda de dinero. Por tanto, un banco central cualquiera se puede fijar la meta de inflación que se le antoje y cumplirla; sea -5%, 0% ó 30%.

Si la hipótesis keynesiana fuera cierta de que el estancamiento y la depresión obedecen a una insuficiencia de la demanda, no se podría cumplir el principio de que la inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario. Cuando se afirma que una duplicación en la oferta monetaria se traduce en una duplicación de los precios, no solo afirmamos la neutralidad del dinero sino la también la inefectividad de la política monetaria como “estímulo” económico. Cuando Keynes ataca la Ley de Say, está negando la neutralidad del dinero y está afirmando que se puede incrementar la oferta monetaria para “estimular” el empleo y la producción, siempre y cuando exista estancamiento o depresión causado por una insuficiencia de la demanda agregada.

Según Friedman, y la evidencia empírica así lo ha confirmado en todo el mundo, la inflación no es ningún estímulo para la producción. Por el contrario, la estabilidad de precios -inflación nula o cero- es el mejor estímulo para un sano y sostenido crecimiento económico.

Tuve la oportunidad de conocerlo, si mal no recuerdo, en el año 2002 en San Francisco, California. En esa ocasión, Milton Friedman criticó a la FED, que en ese momento recién iniciaba una política de “estímulo”, siguiendo recetas keynesianas. Friedman argumentaba que la expansión de la oferta monetaria de la FED, eventualmente, se traduciría en recesión, contracción económica y desempleo. Su pronóstico se cumplió en el 2008.

Escribir sobre el legado de Milton Friedman tomaría un libro. No solo fue un economista sino un defensor de la libertad individual. Milton Friedman fue galardonado con el Premio Nobel en Economía en 1976, enseñó en la Universidad de Chicago durante 30 años hasta 1976. Luego pasó al Hoover Institution, en la Universidad de Stanford hasta su muerte. Escribió una columna en la revista “Newsweek” por 18 años, publicó libros que se venden por millones, escribió cientos de artículos en medios como “Wall Street Journal”, “New York Times Magazine”, y efectuó innumerables entrevistas, discursos, y debates en el mundo entero. Murió el 16 de noviembre del 2006 y nació un día como hoy, el 31 de julio de 1912.

Publicado el 31/JUL/2015 en el diario La Prensa Libre (Costa Rica):


miércoles, 22 de junio de 2016

Así hundió la economía chilena Salvador Allende, el marxista-leninista al que admira Iglesias


Recesión, hiperinflación, graves problemas de escasez y desabastecimiento, expropiaciones, déficits de dos dígitos...



LIBRE MERCADO.

De acuerdo con el Índice de Populismo que han elaborado TIMBRO y CIVISMO, uno de los rasgos más característicos del populismo es su capacidad para disfrazar su programa autoritario a base de moverse en una aparente indefinición ideológica. En el caso de Pablo Iglesias, esa ambigüedad le ha llevado a describirse alternativamente como "socialdemócrata", "socialista" y "comunista" en el curso de apenas tres años.

El pasado fin de semana, el discurso cambiante del candidato a La Moncloa por Unidos Podemos encontró un nuevo referente en Salvador Allende. Aunque Iglesias se refirió a quien fuera presidente chileno entre 1970 y 1973 como si estuviese hablando de un líder moderado, homologable al ex mandatario uruguayo Pepe Mújica, lo cierto es que Allende se caracterizó por un hondo radicalismo que tuvo nefastas consecuencias.

El genetismo del joven Allende

Ya de joven, Allende había dado muestras de su radicalidad. Por ejemplo, en 1933 publicó una polémica tesis doctoral titulada "Higiene mental y delincuencia". Según el profesor Víctor Farías, dicho documento sostenía que la delincuencia tiene orígenes genéticos. En 2005, el hoy dirigente de Ciudadanos Juan Carlos Girauta escribió en Libertad Digital una reseña del libro con el que Farías sacó a la luz la oscura tesis doctoral de Allende. Girauta afirmó lo siguiente:

Quien sienta algún afecto por la figura de Salvador Allende, es decir, toda la izquierda, está a punto de encontrarse con una desagradable sorpresa, por decirlo suavemente. Recordarán al ex presidente socialista de Chile como el revolucionario mártir que tantos jóvenes lloramos en los años setenta ante las estremecedoras escenas finales de La batalla de Chile, aquella película inacabable que había que ver por trozos.

En realidad, fue un convencido antisemita, un defensor de la predeterminación genética de los delincuentes que extendió su racismo a árabes y gitanos, consideró que los revolucionarios eran psicópatas peligrosos que había que tratar como enfermos mentales, propugnó la penalización de la transmisión de enfermedades venéreas y defendió la esterilización de los alienados mentales. Ideas rechazadas por la opinión pública mundial en pleno, con una sola excepción: la Alemania nazi. Porque Allende defendía estas posturas precisamente en los años treinta.

Años después, como ministro de Salud del gobierno de izquierdas que ocupó el poder en Chile entre 1939 y 1941, Allende elaboró un proyecto de ley que acabó guardado en un cajón debido a la polvareda que levantó. Explicando la fallida propuesta, Allende declaró al diario La Nación que era necesario desarrollar "un trípode legislativo en defensa de la raza" que contemplaba "la esterilización de los alienados mentales". Para ello, contemplaba incluso la creación de tribunales de esterilización, como también dictaban las leyes aprobadas en la Alemania nazi.

El marxismo-leninismo chileno

Como recuerda el libro Una casa dividida, de José Piñera, las ideas y teorías que puso en práctica el Ejecutivo de Salvador Allende nacían de una concepción política contraria a los principios más básicos de la democracia liberal. De hecho, un repaso a su trayectoria y la de su partido revela las convicciones profundamente radicales de aquel movimiento.

Una semana después de la muerte de Joseph Stalin, Allende pronunció un incendiario discurso en Santiago en el que se deshizo en loas al difunto dictador soviético. Pocos días después, Allende pronunció estas palabras en otro acto de partido:


En un período de revolución, el poder político tiene derecho a decidir en el último recurso si las decisiones judiciales se corresponden o no con las altas metas y necesidades históricas de transformación de la sociedad, las que deben tomar absoluta precedencia sobre cualquier otra consideración; en consecuencia, el Ejecutivo tiene el derecho a decidir si lleva a cabo o no los fallos de la Justicia.

En el Congreso Anual de 1965, celebrado en Linares, el Partido Socialista chileno de Allende se definió como "marxista-leninista" y habló abiertamente de "descartar la vía electoral como método para alcanzar el poder". Esta postura se completó con la afirmación de que dicho objetivo debería emplearse "con los métodos y medios que la lucha revolucionaria haga necesarios".

Profundizando en esta línea, el partido de Allende declaró en su Congreso de 1967, celebrado en Chillán, que "la violencia revolucionaria es inevitable y legítima, constituye la única vía que conduce a la toma del poder político y económico". La formación señaló también que "sólo destruyendo el aparato democrático-militar del Estado burgués se puede consolidar la revolución socialista" y proclamó que "las formas pacíficas o legales de lucha no conducen por sí mismas al poder".

En aquellos encuentros políticos estaban presentes delegados de los regímenes comunistas de la Unión Soviética. Las alianzas también englobaban a grupos socialistas panarabistas, como el Baath sirio, y por supuesto contaban con lacolaboración entusiasta de la dictadura cubana.

José Piñera recuerda también en su libro que "cuando Allende fue presidente del Senado, expresó en varias ocasiones su apoyo al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), un grupo que inició la violencia guerrillera en Chile".

El desastre económico

El monumental estudio de Rudiger Dornbusch y Sebastian Edwards sobre el "populismo macroeconómico" nos permite repasar con detalle el desastre económico que sufrió Chile en la década de 1970. Allende heredó una economía relativamente estancada, con tasas reales de crecimiento que apenas superaban el 1 % en los cuatro años posteriores a su llegada al poder. Tras llegar al poder, el mandatario chileno lanzó un amplio programa de expropiaciones que condujo a la nacionalización de todo tipo de empresas, incluyendo negocios agrícolas, compañías mineras…

Los aumentos salariales dictados por Allende dispararon hasta un 20 % los sueldos, pero esa ilusión artificial acabó siendo devorada por una inflación rampante que, a lo largo de sus tres años de gobierno, redujo significativamente el poder adquisitivo de los sueldos de los trabajadores.

La subida de precios galopaba hasta alcanzar tasas estratosféricas, al hilo de un aumento de la base monetaria del 264 %. Con la inflación desbocada, los precios subieron un 34,5 % en 1971, un 216,7 % en 1972 y un 605,9 % en 1973. Los controles agravaron la situación y los sueldos en 1973 eran ya un 30 % inferiores que en 1970. La tasa de crecimiento se desplomó: de poco sirvió el artificio inflacionista de 1971, con un aumento del PIB del 9 %, porque en 1972 y 1973, Chile entró en recesión.



El desaguisado fiscal del gobierno de Allende fue notable. Aunque su campaña a la presidencia estuvo marcada por una promesa de aumentar la recaudación a base de extraer más recursos de rentas altas y empresas, la cruda realidad es que los ingresos tributarios bajaron del 23,7 % al 20,2 % del PIB mientras que el gasto público creció de forma disparatada del 26,4 % al 44,9 %, disparando del 2,7 % al 24,7 % el déficit de las cuentas de las Administraciones Públicas.

Las reservas internacionales se hundieron de 320 a 36 millones de dólares. La balanza comercial pasó de un superávit de 246 millones a un déficit de 73 millones. El mercado negro se disparó como única forma de escapar el desabastecimiento. En apenas tres años, Allende destrozó la economía chilena.

El colapso político

En agosto de 1973, la Cámara de Diputados se reunió para analizar la insostenible situación que enfrentaba Chile. No se trataba solamente de analizar el hundimiento económico del país, sino también de estudiar los graves episodios que se habían dado en otros ámbitos.

Como recuerda José Piñera, Claudio Orrego, diputado del Partido Demócrata Cristiano, tomó la palabra para denunciar "atropellos reiterados a las resoluciones del Congreso, atropellos reiterados a las atribuciones del Poder Judicial, atropellos reiterados a las facultades de la Fiscalía General de la República, atropellos reiterados a los derechos de ciudadanos y medios de comunicación…". Por el Partido Nacional, el representante Hermógenes Pérez de Arce afirmó que el gobierno de Allende "ha dejado de encuadrarse en la Constitución y la Ley, lo que ha dado lugar a la ilegitimidad del mandato y ejercicio del Presidente de la República".

Por un resultado de 81 votos a favor y 47 en contra, la Cámara declaró que el gobierno de Allende había violado gravemente la Constitución chilena. El 63 % de los diputados acusaban al presidente y su gobierno de veinte violaciones concretas de la Carta Magna, incluyendo el amparo de grupos armados, la tortura, las detenciones ilegales, la mordaza a la prensa libre, la manipulación de la educación, la confiscación de propiedad privada…

El golpe de las Fuerzas Armadas y el suicidio de Salvador Allende pusieron fin a la tormenta política que dejó el marxismo-leninismo en Chile. Sin embargo, la democracia no regresó a Chile hasta la Elección Presidencial de 1989, que desplazó al régimen militar de Augusto Pinochet y restauró la libertad política, que se había quebrado en 1970 y no volvió a ser una realidad hasta dos décadas después.

El despegue de Chile, un triunfo liberal

Desde entonces, la democracia chilena se ha consolidado como una de las más sólidas de América Latina y la economía ha experimentado un importante crecimiento que ha contribuido a reducir la pobreza del 50 % al 7,8 %.


Resulta irónico, por tanto, que Iglesias hable de Allende como un referente, cuando su desastroso paso por el poder arrojó un hundimiento total de la economía y desencadenó una crisis política que no quedó resuelta ni superada hasta la transición de finales de la década de 1980. Por otro lado, también resulta irónico que el líder de Unidos Podemos ignore que el avance de Chile en las últimas décadas es inseparable de un modelo netamente liberal que ha convertido al país latinoamericano en uno de los más capitalistas del mundo, según el Índice de Libertad Económica de la Fundación Heritage y CIVISMO.

viernes, 10 de junio de 2016

El monopolio de la banca y la abolición del capitalismo

El monopolio de la banca y la abolición del capitalismo
Por Comstar (01/02/2013), Rankia.

Cualquier liberal sabe que desregular monopolios no lleva al equilibrio de mercado, no ayuda al capitalismo, no permite el libre mercado. Los bancos no compiten entre ellos, funcionan como los engranajes de una máquina y colaboran unos con otros, no como rivales en una competencia, y lo peor de todo es que son un monopolio que controla el dinero y al gobierno.

Competencia

¿Acaso los bancos compiten por clientes? Tu sabes que cuando hay competencia, el beneficiado debería ser el cliente, porque el cliente paga al que cobre más barato y compra al que da la mejor calidad. El inventario de un banco es dinero, y el dinero es sólo un concepto, de modo que no se puede hablar de una mejor calidad del producto. Resulta que la mente humana trabaja mejor con números absolutos y no con números relativos, de modo que a mucha gente le cuesta entender lo que es un porcentaje, y ya no hablemos de lo que es un crecimiento exponencial de intereses sobre intereses, o la diferencia entre una tasa nominal y una tasa neta. Entonces el cliente no puede elegir calidades, y tampoco puede elegir los mejores precios. Cuando ves los anuncios bancarios, no observas que anuncien los mejores precios. Y lo curioso es que tanta gente tenga tarjetas de crédito cuando estas son las que cobran las tasas más usureras en todo el mercado de crédito. Cuando entró Obama a gobernar, los bancos podían pedir dinero prestado a la Reserva Federal a una tasa cercana a 0% y sin embargo los americanos pagaban 46% por sus tarjetas.

Cuando hay competencia, los competidores se desviven por complacer a los clientes. Si pensamos en un español que suscribe una hipoteca, se queda sin empleo debido a la crisis, no puede pagar, el banco le quitan la casa y encima le dejan una deuda, ¿acaso eso es desvivirse por el cliente? ¿Cuál fue el servicio allí?

Intercambio

Resulta que cuando pagas 10 euros por una película en Bluray, en realidad intercambias dinero (que es un concepto) por un riqueza (algo real), y el monto pagado es igual al valor del objeto comprado. Es decir, cambias 10 euros en efectivo por un objeto que vale 10 euros, y entonces ocurre un intercambio. Cuando vas a usar crédito bancario con una tarjeta de crédito, el banco te da 10 euros y debes pagar 10 euros, más la tasa de interés. Es decir, como cliente absorbes una pérdida. Si en la calle te dicen, te cambio 10 euros por 5 euros, ¿aceptarías? Bueno, es el mismo trato que te hace firmar el banco.

En realidad, con los bancos no hay intercambio, el banco te quita dinero a cambio de nada. Los ladrones también hacen eso.

Dicen que nadie obligó al deudor a firmar el contrato de la deuda con el banco. Lo que pasa es que el banco se anuncia como un amigo, y nadie advierte que no son un amigo. Anuncian una buena experiencia para el cliente, pero al final obtienen algo distinto. Ese "algo distinto" es similar a lo que sucede con la trata de personas, donde el traficante promete el cielo y la tierra y pinta las cosas color de rosa, la oportunidad de conocer la pareja ideal o conseguir un empleo en el extranjero, y al final las cosas no eran como las pintaban. El traficante dirá que nadie obligó a esa persona esclava, pero en realidad lo que hubo fue un engaño.

Si te pido que firmes un contrato donde te comprometes a lamerme las botas todos los días con tu lengua, ¿acaso eso no viola tu dignidad como ser humano? En el caso de los contratos bancarios, el deudor no puede hacer cambios en el contrato, lo toma o lo deja, señal de que hay un desequilibrio en el poder de negociación, que no existe en una transacción en un mercado donde hay competencia.

La banca no sigue las reglas de intercambio del capitalismo, donde el empresario produce riqueza (valor agregado, transformación física de insumos inútiles en productos útiles) y se cambia dinero por riqueza y donde el dinero entregado y la riqueza valen lo mismo. La ganancia del empresario viene de la generación de valor agregado, mientras que la ganancia del banco viene de quitarle dinero a la gente.

¿Cómo era que el libre mercado beneficiaba a la gente? Definitivamente la banca no sabe tratar a sus clientes, porque los bancos no intercambian como las empresas productivas, sino que arrebatan como los ladrones.

Colaboración, no competencia

Cuando una empresa está en problemas, los competidores no le ayudan, sino que buscan la manera de aprovecharse y hundirle para conseguir más clientes. Los bancos no se hunden entre ellos, sino que se brindan préstamos interbancarios. Cuando a un banco le falta liquidez para cumplir sus obligaciones, otro banco le presta el dinero. Las tasas de interés para préstamos interbancarios son las que componen el Euribor, y los deudores siempre pagan una tasa más alta que esa, de modo que los intereses de préstamos interbancarios son cobrados a los deudores que subsidian los problemas de liquidez de los bancos. De esta manera no hay un banco que pierda con esos préstamos, sino que es el deudor, el cliente el que pierde, y los bancos trabajan en equipo.

Cuando nadie quiere prestar dinero porque el asunto parece muy riesgoso, entonces acude el banco central. Esto fue lo que le pasó a Long-Term Capital Management, un fondo de cobertura que además de evadir impuestos, incurrió en pérdidas en las cuales nadie quiso rescatarle, y fue el Federal Reserve Bank of New York quien organizó un rescate por $3625 millones en 1998. Tras el rescate Long-Term Capital Management continuó operando y ganó un 10% y luego fue liquidada.

Cuando Obama asumió el poder en enero, la Reserva Federal no quiso ayudar a los tarjetahabientes contra prácticas abusivas de los bancos. No fue sino hasta julio que ya empezó a considerar la limitación de prácticas abusivas, algo que no es "ayudar" sino simplemente poner orden. Reserva Federal estaba del lado de los bancos, siempre lo ha estado, a pesar del mandato que se supone que debe acatar la Reserva Federal: Maximizar el empleo, precios estables y tasas de interés moderadas. Los mandatos fueron expandidos y ahora debe conducir la política monetaria, supervisar y regular bancos, mantener la estabilidad financiera y otros. ¿Acaso las prácticas abusivas están contempladas en los deberes de la Reserva Federal? ¿Por qué ayudó a preservar los abusos si su rol era regular?

Los bancos se ayudan entre ellos, los bancos centrales ayudan a los bancos. ¿Y quien defiende al cliente? ¿Acaso eso es un libre mercado? ¿Acaso eso es capitalismo? Es que bancos y banco central funcionan como si fueran un sólo ente.

Si todo el mundo va a retirar el dinero de un banco, el banco no se queda sin liquidez porque los otros bancos le ayudan con préstamos interbancarios subsidiados por los clientes. Los bancos centrales organizan rescates de entes financieros. ¿Acaso alguno rescata al cliente? Si funcionan como engranajes de un sólo sistema que se defiende a sí mismo en perjuicio del cliente, ¿no es eso un monopolio?

Monopolio

Dicen que hay bancos que son "too big to fail" (demasiado grandes para caer). Cuando hay monopolios, si cae el monopolio, el mercado queda desierto. Eso es precisamente lo que ocurre con la banca. No compiten entre ellos, y al final trabajan como oligopolio, que no es otra cosa que un monopolio disfrazado.

Los monopolios abusan de sus clientes, y eso lo sabe cualquier liberal. Y aparte de abusar, someten a los clientes a un contrato que crea distorsiones legales que evitan que los clientes puedan elegir la mejor opción. Y al final el efecto de eso son expropiaciones que nos recuerdan el régimen comunista. En el régimen comunista te quitaban la propiedad y punto, en el sistema bancario español te quitan la casa y encima te dejan una deuda, señal de que el monopolio bancario es peor que el comunismo.

Cuando vemos las empresas productivas que han sido el motor de la industria y del capitalismo, hay empleos donde se produce algo, se produce el valor agregado. Los empleados públicos no producen valor agregado, no transfoman físicamente un insumo en un producto útil, igual que los banqueros. La banca es en esencia un conglomerado de burócratas que hacen 4 tareas:
  • Convencer gente para que firme contratos
  • Gente que llama por teléfono para que paguen.
  • Gente que administra datos
  • Gente que diseña nuevas formas de contrato

Como ves, un banco es tan productivo y útil como un gobierno, sólo tiene puestos burocráticos. Lo interesante es que el gobierno usó el dinero de la deuda del FMI para rescatar bancos quebrados. El gobierno al servicio de los bancos, burócratas al servicio de burócratas. Empresarios que compran el favor de burócratas. ¿Es el mercado libre de las influencias políticas?

De acuerdo con los nuevos fragmentos de las cuentas del ex tesorero del PP Luis Bárcenas que publicó hoy el diario El País, el 70% de los ingresos registrados entre 1990 y 2008 como donativos vulneraron la ley de financiación de partidos políticos. Bárcenas está procesado por evasión fiscal en el marco del famoso caso “Gürtel”, la trama de corrupción destapada en 2009 que pagaba comisiones al PP a cambio de contratos públicos, principalmente en las regiones de Madrid y Valencia, gobernadas por el PP. Rajoy, que aún no dio la cara, convocó una reunión de la cúpula del PP para mañana y podría dar una rueda de prensa para contener la indignación de los españoles, que ya comenzaron a pedir su dimisión en la calle, en las redes sociales y con la recolección de firmas a través de Change.org, que consiguió más de 300.000 adhesiones en 24 horas, un récord histórico para esta plataforma. También estaban prohibidos los aportes de empresas que hagan servicios o realicen obras para la administración pública. En las cuentas de Bárcenas, las mayores cantidades de dinero proceden de grandes constructoras españolas, que realizaron obras públicas. En la lista destacan los conocidos empresarios como Juan Miguel Villar Mir, presidente de OHL –candidato derrotado en las últimas elecciones a la presidencia del Real Madrid-, y Luis Rivero, ex presidente de Sacyr Vallehermoso, segundo accionista de Repsol, ambos con aportes en torno a los 500.000 euros. Pero los que más dinero otorgaron al PP son el malagueño José Luis Sánchez, fundador y presidente del grupo Sando, con 1,5 millones de euros, y el andaluz Manuel Contreras, de AZVI, con 1 millón de euros. - Más datos sobre corrupción agravan la situación de Rajoy

Cualquiera sabe que no es rentable pedir prestado si la producción de valor agregado no da para cubrir los intereses. Como los bancos no producen nada, los intereses tendrán que ser pagados por los que producen valor agregado, se privatizan las ganancias y se socializan las pérdidas.

La participación de muchos bancos no asegura la competencia. Más bien los bancos comerciales operan como un club exclusivo y adoptan más la forma de oligopolios, pues en sus reuniones secretas, y no tanto, adoptan estrategias comunes. Entre ellos se ponen de acuerdo para apoyar a ciertos personajes que encabecen los ministerios claves y al mismo Fed (sabemos que el Fed no es una institución gubernamental). Ha adoptado más la forma de "merchant banking" y se alejado del concepto tradicional de banca comercial. - Rafael Isás, rankiano.

Lo peor de todo es que son un monopolio que controla el dinero, entrega un monto P y cobra un monto P+I. Y si los bancos extraen el dinero así, entonces ¿de donde sale el dinero para pagar los intereses? Pues sale de otro préstamo y por eso es que la deuda crece y crece. Cuando un país tiene una deuda por encima de su capacidad de producir valor agregado, su deuda será impagable. La deuda es una truculencia matemática sin equivalencia en el mundo físico, que no puede crecer tan rápido en recursos.

El problema que hay es que el dinero esl el tiquete para conseguir todo: casa, comida, entretenimiento. Entonces el monopolio del dinero viene a interrumpir la dinámica del capitalismo, porque evita que las personas tengan lo que ocupan para vivir, y también porque se supone que el dinero debe ser incentivo para trabajar y producir valor agregado, pero el sistema financiero posee mecanismos que permiten ganar dinero sin trabajar. Ya por allí se minan los valores más básicos del capitalismo y se empuja hacia la improductividad.

Si trabajas más, tendrías que ganar más. Así es el capitalismo. Con la banca los que ganan más son los que no trabajan.

En el capitalismo, la rentabilidad es el precio del riesgo, tienes el premio sólo si asumes las consecuencias. "Si lo rompes lo pagas", dice un viejo lema del capitalismo, y el empresario debe enfrentar las consecuencias si quiebra. En la banca, el riesgo lo asume uno, y otro paga las consecuencias (yo lo rompo, tu pagas), se privatiza la ganancia y se socializa la pérdida. Es lo que se conoce como "moral hazard". Se usa el dinero de la empresa productiva para subsidiar a la banca improductiva.

Los intereses son impuestos

¡¡Alerta, liberales!!. Les han disfrazado el improductivo sistema bancario, para que ustedes crean que hay mercado o libre competencia, cuando en realidad es uan estructura tan improductiva como el gobierno. Hay tanta libre competencia y mercado en los bancos como lo hay en el "mercado de los impuestos". Es que los intereses son impuestos disfrazados, con la excepción de que los intereses no van a parar a la obra pública, sino que van a los bolsillos de algunos pocos accionistas y ejecutivos.

El monopolio del dinero es tan poderoso que puede derrocar gobiernos, como ocurrió en Grecia. Si hay algo peor que la intervención del gobierno para el libre mercado, es la intervención bancaria de mercado. Si al menos se nacionalizara la banca, al menos sabríamos que los intereses van a para a obra pública, o se usarían para reducir el déficit. Pero generar déficit para rescatar bancos quebrados, como hizo Zapatero, es el absurdo monopólico más grande de todos. Si eres liberal, cuando pides impuestos más bajos, deberías tambien pedir menores intereses.

El empleo es el mecanismo de distribución de la riqueza del capitalismo. Al dañar al consumidor para rescatar bancos, y la consecuente destrucción del empleo, del nivel de vida y del ingreso de los consumidores, los bancos están aboliendo el capitalismo en Europa y EUA. Los países que están mejorando son aquellos donde el empleo está mejorando, el bienestar de la gente, como base fundamental del capitalismo, y no las desviaciones y distorsiones conceptuales tales como la acumulación improductiva de dinero bancario que prevalecen en el viejo mundo, ni las expropiaciones bancarias a gente productiva, que nos recuerda el comunismo.

La Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) realizada en Santiago de Chile, el 26 y 27 de enero, enfrentó dos mundos: uno asentado sobre un modelo viejo y decadente, que está produciendo una verdadera tragedia en sus pueblos, y otro posible, que está construyendo hacia otro futuro emancipatorio y justo. (...) El viejo mundo europeo llegó al encuentro en momentos de enorme debilidad, perdidos los objetivos de unidad -que parecía indestructible-, en las brumas de imposiciones neoliberales tardías, que están produciendo una verdadera tragedia en sus pueblos, despojados de toda seguridad hacia el futuro, y el otro, este “mundo posible”, pero cierto, que nuestra región está construyendo hacia otro futuro emancipatorio y justo. - Simbolismos de una cumbre

domingo, 24 de abril de 2016

Las élites trabajan contra el ciudadano. Comprendamos porqué.

Después del tiempo que llevamos desbrozando la economía e intentado elaborar síntesis de cómo se podrían evitar crisis, cómo podría funcionar mejor el sistema económico habiendo argüido numerosas veces en temas recurrentes como: escuelas económicas, funcionamiento de la banca central, historia del tipo de interés, fallos del mercado, etc., ahora vamos definitivamente a sentar las bases de la filosofía que debería generarse a nivel mundial para que el mercado libre con la injerencia estatal necesaria por potestad legal funcionase para todos los ciudadanos y no solo para las élites.

Aquí vamos a incidir en un hecho probado: nadie perteneciente a la élite económica, es decir, a los más ricos y poderosos del mundo, van a mover un dedo para cambiar el actual rumbo del mundo, pues ellos son los responsables de tener el mundo que tenemos, en continuas crisis periódicas que únicamente hacen afianzar su dominio sobre los demás ciudadanos y empresas, pervirtiendo la esencia del mercado libre que haría que todos los actores tuvieran, al menos, las mismas posibilidades de competencia en el marco del Derecho que proporciona cada Estado.

Desde 1760 en que los Rothschild empezaron a cobrar importancia en el mundo financiero hasta ahora, el capitalismo se ha basado en una continua manipulación por parte de las élites sobre los distintos Estados, es decir, de los hombres con poder económico – financiero donde han tejido una red clientelar para beneficiar un sistema capitalista corporativista que se dirige con exclusividad a ellos mismos y a los políticos u hombres de paja introducidos en los diferentes gobiernos que controlan. Con razón, desde el siglo XVIII se afirmaron frases que pertenecen a la rumorología y donde aquí no se puede negar o afirmar pero que están estampadas en muchos lugares:

Fig. 1. Una de las perlas de un Rothschild, su creencia de preeminencia sobre los Estados, haciendo ellos SU Ley.

Hay más familias aparte de la mencionada dentro de la élite plutocrática que seduce a los Estados convirtiéndolos en marionetas de sus arrogantes e imperiosas formas de dominio financiero y económico.

En este blog no se ha pretendido realizar una nueva teoría económica. Se ha intentado condensar todas las diferentes posturas ideológicas de la ciencia social económica. Para buscar una teoría económica que pudiera valer, debería de contener los siguientes argumentos:
  • No debería ser dogmática o encorsetada en ideas exclusivistas y magnificadas, como la libertad lo es en la Escuela Austríaca y el libertarismo en la Escuela Anarcocapitalista derivada del delirio supresor del Estado de varios sujetos como Rothbard que comenzaron con esa inconsistencia enloquecida. La libertad en un principio parece el camino mejor a seguir, pero, ¿a qué precio? ¿A la no - existencia del Estado? Si un Estado se desmorona, y no hay gente que lo administre y desaparece la estructura, ese estadio deplorable convierte a los ciudadanos en víctimas de lo peor imaginable: la anarquía, el desorden. Ningún grupo de empresarios (que serían los nuevos amos del Estado inexistente) serían “benefactores” para crear pactos con los trabajadores, ni harían servicios públicos deficitarios pero necesarios, como autobuses públicos, pues los impuestos los pagaría cada uno, a su policía privado, a su basurero privado, a su cartero privado… ¿te defendería un policía de una empresa privada a la que no has pagado? Un dislate propio de pensamientos que no tienen razón de ser fruto de mentes pasadas de vueltas y que no ven lo imprescindible: un Estado necesita administración pública y gobierno. Otra cosa es discutir que España dista de ser una Democracia real y que desde casi el inicio de la Transición, los políticos han obrado más para enriquecerse y realizar actos deplorables en sinfines de casos de corrupción. Pero eso pertenece a otro tema, que a veces también se ha discutido, que es la mejora del Estado, que como ya se dijo viene precedida de un cambio legislativo para que la LEY, el ORDEN y la JUSTICIA se impongan sobre los poderes políticos, legislativo y ejecutivo, y sean los que permitan que no existan aberraciones legislativas, discriminaciones a la hora de tener acceso a concurso público (por ejemplo, una empresa), cuando las circunstancias dejan “atada y bien atada” la empresa que ganará, como uno de los muchos ejemplos de FRAUDE que se comete al bolsillo del ciudadano como contribuyente al erario. Como se puede demostrar fácilmente “es mejor tener pan para comer, que libertad para morirte de hambre”, con lo cual reafirmo que la LEY bien realizada y bien administrada por tribunales de Justicia deben romper con este período negro que asola España por la corrupción general, nepotismo, favoritismo hacia ciertos sectores industriales de “amiguetes” y cultura del pelotazo desde la política. En definitiva, desmonto la ilógica asociación de libertad con progreso, pues si bien es necesaria, no es suficiente para garantizar la convivencia social, la estabilidad y la mejora social de la ciudadanía. En este país mucha gente tiene libertad para votar cada 4 años, pero la oferta de partidos solo ofrece continuidad a un poder judicial subordinado a los políticos en el poder, por lo que ¿qué libertad tiene un ciudadano para que tenga prosperidad si los políticos ni siquiera cumplen mínimamente los programas que pregonan antes de las elecciones?. En definitiva, la libertad es una quimera que creen algunos que disfrutan, mientras ven series de telebasura, están en desempleo y no tienen casi ni para vivir. Es una ilusión. Pues imagínense Uds. si en lugar de gente que administrara un Estado, no existiera y se impusieran los capitalistas-financieros decidiendo lo que Ud. va a cobrar y dejando de construir carreteras entre ciertos sitios, porque no es rentable bajo el lema de “beneficio máximo”. ¿Quién haría la colecta para construir las carreteras interprovinciales? ¿Se pondría alguien de acuerdo? La Autoridad de un gobierno y la justificación mediante Ley bien elaborada son las únicas garantías de que exista libertad. Abolir un Estado, como preconizan estos indeseables enemigos de la humanidad, solo conduciría a la senda de la esclavitud más grande jamás imaginada.  Por lo tanto, después de este párrafo, condensamos las ideas fundamentales: se necesita LEY para que las élites no manipulen, coarten, censuren o dirijan el Estado, porque según la Constitución Española, la soberanía del Estado reside en el pueblo, no estamos ante una República bolchevique quinto arribista ni ante una corporación de ricos que gobierna el Estado, pero sí observamos que existe, en cada gobierno, sea del signo que sea, una intención clara de beneficiar a un grupo de la élite, no refiriéndonos aquí a megamillonarios, sino a riquillos nacionales. Los cambios legislativos en materia energética, pasando de un impulso hacia las energías renovables, y en el cambio de gobierno, apostar por las energías tradicionales con “impuesto al sol” incluido nos dibujan claramente la connivencia entre el poder político y el poder económico de empresarios que pueden influenciar sobre las ejecuciones de unas u otras políticas. Luego están las medidas macroeconómicas que adoptan los gobiernos estando abocados a obedecer a países más ricos o de más influencia (como es el caso de España con Alemania) o a instrumentos burocratizados tendentes a realizar operaciones financieras para beneficiar a ciertas bancas monopolísticas, la Troika (Comisión Europea CE, Banco Central Europeo BCE, y Fondo Monetario Internacional FMI) en detrimento del poder adquisitivo de los ciudadanos, realizándose un trasvase de la renta del ciudadano medio mediante impuestos (capital privado) para financiar bancas privadas con agujeros que invirtieron en España con los riesgos consabidos desde la época de los tipos de interés del sistema de reserva federal de EEUU (FED), bajos entre 2001 y 2004, lo que supone que países con poco desempleo, como Grecia, pasaron en poco tiempo a más que duplicar dicho índice. Por lo tanto, los Estados con amplia influencia de las bancas centrales privadas pervierten miserablemente el capitalismo hasta tal punto, que en 8 años, no han sido capaces de estabilizar el desatino que produjeron en el banco central por excelencia, la FED. Y los gobiernos son marionetas ante esta influencia nefasta para el ciudadano medio, las clases medias. En definitiva, nuevamente, tenemos libertad, pero el problema del malestar de la crisis que perdura a nivel mundial y en España con especial virulencia gracias a la servidumbre hecha por el Sr. Rajoy a la Sra. Merkel, en un programa de austeridad para los españoles pero no para los bancos que se han lucrado de las desgracias ajenas, no es el Estado (como los anarcocapitalistas creen como si rezaran el Padre Nuestro sin pensar en lo que dicen), sino en el malfuncionamiento del Estado y, en concreto, en la mala génesis del tránsito de la Comunidad Económica Europea (CEE) a la Unión Europea (UE) donde no existe armonización o unión fiscal y donde las diferentes velocidades de crecimiento, las distintas legislaciones nacionales y la escasa homogeneización de las variables económicas ha permitido que Alemania haya pasado de un período precrisis mundial de mayor desempleo, a una tasa mucho menor tanto durante la crisis como ahora que es una locomotora económica, lo cual indica que Europa no está bien concebida a efectos de posibilitar el crecimiento de todos los países y el euro ha dado muestras de un fracaso junto con las políticas monetarias del BCE. Resumiendo, ya no es solo que el Estado no funcione adecuadamente, cuya solución no es suprimirlo, como preconizan desde estas alocadas ideas libertarias sin sentido, sino MEJORARLO, para aumentar su eficacia, eficiencia, transparencia y racionalidad administrativa que permita que la labor de los políticos sea mejor controlada por la Justicia y la Ley, que ya hemos analizado ampliamente en páginas anteriores. Además, para vencer los elementos externos no controlables, lo que se debe apostar es por velar por los intereses nacionales y los gobiernos no pueden venderse por dinero ni por recomendaciones transnacionales de corte plutocrático, de financieros arruinados que no han sabido manejar el sistema y ahora intentan por todos los medios rebañar solapadamente de los ciudadanos de a pie, mediante recortes, despidos y disminuyendo su calidad de vida. Para ellos, para todos, los bancos centrales privados de todos los países deberían desaparecer.
  • El Estado no puede permitir que su política monetaria sea controlada por plutócratas (hiperricos), sino que debería ser capaz de emitir su dinero mediante el departamento del Tesoro y no conceder ese “derecho” a banqueros internacionales que no tienen un interés en ningún Estado, lo cual es un peligro para todas las naciones del mundo que están bajo el yugo de un Soviet Supremo Comunista – Nazi invisible ante la vista de la mayoría de ciudadanos, pero que ejecuta acciones contra el propio Estado, aumentando la deuda imparable de unos chupasangres aprovechados que tienen un consorcio, sistema de banca monopolística donde imponen de forma oscurantista un tipo de interés fijado por ellos mismos, suministrando al Estado los préstamos necesarios y no necesarios para que el ciudadano lo tenga que pagar mediante impuestos, lo que lastra su poder adquisitivo, su renta, su capacidad de compra y ahorro y torna en un desajuste mastodóntico que hace que los propios banqueros puedan caer en esa espiral de deuda imparable e infinita. Hay que liquidar y finiquitar el sistema de banca central. El Estado mediante empleados públicos eficientes independientes del gobierno de turno deberían tener esa herramienta para garantizar que sirven al Estado y no a ricos avarientos que ante fallos del mercado que ellos mismos producen con sus tipos ultrabajos del BC y luego suben para crackear a los inversionistas, a los ciudadanos y a las medias y pequeñas empresas (incluso también a alguna grande), tras producir la burbuja, crean el escenario de pánico, para recoger los beneficios, porque “la banca nunca pierde”. El Estado debería de inutilizar ese sistema financiero perverso que dura ya unos 200 – 300 años, que empezó con el control del Banco de Inglaterra, y que solo ha hecho que el planeta esté con mucha gente hambrienta, otra desesperada por trabajar cuando antes había empleo y mucha gente preguntándose si la culpa la tienen los políticos o los de la élite plutocrática. La FED presta al Estado a un interés del 6 % anual, que en el período de crisis actual ha sido totalmente abusivo, y en condiciones de banca libre privada, es decir, sin existencia de banca central, esos intereses pagados por el Estado por préstamos hubieran sido muy inferiores, lo cual nos dice que los políticos están comprados a esa mafia financiera que hay que inhabilitar, censurar y destituir.
  • Si un Estado recibe préstamos de un sistema de banca libre privada, y opta por optimizar los recursos y compras como hace la empresa privada, siempre en el ambiente de mercado libre tomaría del banco que en cada ocasión le ofreciese la mejor tasa de interés,  o al menos investigaría que 3 tipos diferentes de bancos le ofrecen en ese momento puntual el mejor interés. Eso se hace en toda empresa con un poco de sentido común. ¿Cómo es que con el monopolio de las bancas centrales lo fijan ellos, siendo corporaciones privadas, un tipo totalmente desbordante y abusivo y por qué no se abole el sistema de banca central? Un Estado no necesita un organismo de financieros ajenos al Estado que prestan en condiciones de desventaja para el ciudadano, porque eso significa dinamitar el país a cámara lenta. Y si encima los banqueros monopolísticos se vuelcan a realizar inversiones en el sector de seguros, el inmobiliario y el bancario para obtener más ganancias de clase parasitaria, y se abandona al sector industrial y a otros sectores productivos que generan riqueza real, entonces nos damos cuenta que estamos en un sistema que significa un despropósito al ciudadano y donde existe complicidad mafiosa entre el Estado y los plutócratas. Se deberían impulsar estas ideas para acabar de una vez por todas, con el control monopolístico de bancas centrales, si bien las bancas deben ser privadas y con coeficiente de reserva, pues ya se demostró anteriormente que las bancas con reserva 100 % son una utopía porque no daría ganancia al banquero. ¿Qué gana el Estado, los ciudadanos? Menores impuestos, mayor renta de los ciudadanos, mayor crecimiento, mayores ventas de productos y servicios, más apego de la banca privada hacia sectores olvidados por la avaricia de los banqueros monopolistas del enquistamiento, succión y parasitismo de la economía.
En definitiva, la idea final es que la banca central privada debería desaparecer, entre otras cosas, porque lastra la economía y pervierte las inversiones, el ahorro y las rentas de los ciudadanos abriendo una brecha cada vez mayor entre ricos y pobres. Para que esto sucediera, dado que los ciudadanos, aunque nos unamos no vamos a conseguir nada, necesitaríamos a alguien de su talla (política, poder financiero) para realizar esta evolución hacia un capitalismo que, de verdad, optimizara recursos a los ciudadanos de un país, que no son solo los accionistas de la propiedad de sus empresas o los clientes internos –trabajadores– o externos de dicha empresa, sino a todos en general, mediante un mejor nivel de vida, unos mayores salarios, una bajada del nivel de desempleo, unos menores impuestos (al no tener que pagar la deuda impuesta de los del cártel monopolista) y unas coyunturas económicas sin ciclos de sierra de auge - recesión, eliminando el virus del origen, que no es otro que el obscurantismo de la BC y sus tipos tasados de malas formas junto con la deuda imparable por intereses de préstamos excesivos al Estado.




lunes, 29 de febrero de 2016

La élite plutocrática (1 %) controla más del 50 % de la riqueza mundial

Estamos inmersos en un sistema económico mundial donde desde hace años, los gobiernos elegidos por el pueblo trabajan exclusivamente para beneficio de los más ricos, la élite mundial.

Este capitalismo no funciona salvo para los megaricos y eso es un grave problema. Los gobiernos deben articular Ley para poder desarrollar una sociedad en la que los ciudadanos tengan igualdad de oportunidades. Lejos de eso se hace al contrario, hundir a las clases medias y bajas para entregar mayores ganancias a los grandes capitalistas. 

Se debe resaltar que las grandes compañías multinacionales no emplean en los países al mayor porcentaje de la población trabajadora, pero sí tienen la fortaleza financiera para actuar en casos de crisis. Además, las grandes compañías, sociedades anónimas con 100 o más socios o con más de 2.400.000 €, pueden crear una sociedad de inversión de capital variable (SICAV) que tributan al 1 % y de esta forma eludir impuestos, hecho legal que hace que las pymes estén en una situación de desventaja competitiva por esa doble razón argumentada, dado que las pymes tributaban al 28 % y ahora lo harán este año al 25 %. Esto conduce a que los más pequeños son devorados por los más grandes, reiteramos, gracias a los beneficios fiscales y a la mayor fortaleza financiera. Los ricos cada día más ricos, los pobres cada vez más pobres. En un mercado afectado por graves ineficiencias políticas de favorecimiento de lobbies, grandes compañías y bancos, no se puede decir que sea libre. Se trata de un mercado capitalista gobernado por la plutocracia, la élite financiera mundial que exprime con sus tentáculos a todos los demás, en un afán por establecer una dictadura de corte comunista con su "nuevo orden mundial", que significa una esclavitud total sobre el ser humano.

La culpa de esto la tienen los gobiernos que son los que imponen los criterios fiscales que favorecen a los más ricos. Si no, la élite no se hubiera impuesto de esta forma tan grosera ni hubiera conseguido esta crisis mundial que supone la oportunidad de muchos ricos para comprar empresas a precios de saldo y así aumentar los oligopolios y hacer caer las rentas y el trabajo de muchas personas. El punto clave analizado aquí fundamentalmente son los impuestos a los ricos. Por ejemplo en EEUU, antes de 1914 no había ningún impuesto sobre las rentas del capital y allí donde se creó, era anecdótico. Los impuestos de sucesión también eran mínimos. Desde 1945, aumentaron al 20 – 30 %, incluso más a veces, en la mayoría de los países capitalistas avanzados. En Estados Unidos, el presidente Roosevelt, en 1933, aumentó del 25 al 63 % el tipo marginal, el que se aplica a las rentas más altas. Este nivel se elevó al 79 % en 1937, luego en 1942, en plena guerra, al 88 %. Dos años más tarde, se ascendió al 94 %. Se estabilizó después de la Segunda Guerra Mundial en aproximadamente el 90 %. John F. Kennedy lo redujo al 70 % en los años 60, una tasa que se conservó hasta la llegada de Ronald Reagan como presidente en 1981, quien los redujo al 28 % durante la siguiente década. Y efectivamente, a pesar de que Reagan remontó la economía norteamericana entre 1981 y 1984, de los estropicios causados en tiempos de Richard Nixon y su cambio del sistema financiero con la ruptura de los acuerdos de Bretton Woods y el ataque económico sufrido por algunos miembros de la OPEP a Occidente por la ayuda facilitada por EEUU a Israel en la guerra de Yom Kipur en 1973, lo que desestabilizó la economía mundial, Ronald Reagan sembró la semilla de la desigualdad en EEUU. Es una falacia creer que si concedes ventajas fiscales a los más ricos vas a conseguir mejorar a todos los ciudadanos. Como se puede ver, el conservadurismo de Reagan estimuló la economía, pero al final tras varias desregulaciones financieras, como la de Bill Clinton en 1999, consiguieron llegar finalmente tras el desajuste de los tipos de interés en la FED a la megacrisis financiera en 2007 - 2008. Nos hemos referido aquí a EEUU porque es el centro del capitalismo mundial y donde, hasta ahora, las crisis nos ha afectado a todos los países occidentales, expuestos al sistema financiero de banca central concentrado en varias familias con prácticas mafiosas que hilan y tejen lo que el gobierno hace para beneficiarles.

Medidas a aplicar para conseguir un mundo más justo y no tan desigual económicamente.

1) Desmontar las bancas centrales privadas de los Estados. Deben ser organismos públicos controlados por un ente estatal independiente del gobierno, como ya hemos argumentado previamente. La política monetaria de un país no puede caer en la élite financiera mundial que hace especulaciones sobre monedas nacionales (Soros, con la libra en 1992) y tiene intereses globalistas. La política monetaria la deben de llevar gente del Estado, elegida por el pueblo y no plutócratas que no tienen interés en dicho Estado más que para lucrarse al más puro estilo mafioso.

2) Gravar con un impuesto de patrimonio mundial a todos las personas que sean ricas, para que de esta forma, radique donde radique su domicilio o sus empresas, ese impuesto sea pagado, y no eludido o evadido como ahora. Ese impuesto debería ser elevado a una tasa como en la época narrada de F.D. Roosevelt, y llevarlo a cabo en todos los países por armonización fiscal entre naciones, que podría llevarse a cabo si hubiera realmente voluntad.

3) Prohibir mediante un acuerdo entre la naciones todos los paraísos fiscales para que las personas tributen en el lugar donde tienen domiciliada sus empresas, y de esta forma no seamos los más pobres e indefensos los que tengamos que pagar un Estado cada vez más cargante y asfixiante.

4) Separación de poderes REAL en los países democráticos para poder controlar, vigilar y supervisar con eficiencia todos los asuntos políticos e incluso las leyes que se debaten mediante el poder legislativo, pues los jueces son profesionales de carrera y competentes en su profesión, mientras los políticos son personas que son elegidas por el pueblo durante algún tiempo y puede que tengan un interés partidista o particular para emitir ciertas leyes que pueden promulgarse sin ser beneficiosas para el pueblo.

5) Aumentar el impuesto a las SICAVs equiparándolo al menos al de las pymes, para que así exista paridad en la contribución al fisco entre las empresas menos competitivas (pymes) y las financieramente más saludables y potentes económicamente. Este acuerdo deber ser entre los países para que al existir concordancia legal, no haya fugas de capitales ni de empresas, que es la excusa o "chantaje" que actualmente usan las grandes empresas para irse de un país, aparte de buscar costes esclavistas en otros países para lucrarse a costa de hundir economías nacionales, origen de esas empresas.

6) Meritocracia y aristocracia en las formas de gobierno democráticos. Intentar desvincular a los candidatos de los partidos para así conseguir que no existan grupos de partidos que intenten gobernar para su interés propio y tomen demasiado poder para sí. Los políticos deberían ser independientes de ideología y elegidos por el pueblo de entre una lista de candidatos que sería examinada, depurada y filtrada para que no entraran en el poder gente que ni están capacitadas ni tienen los recursos para ejercitarlo. Y ese control lo deberían ejercer gente proveniente de la justicia.

En definitiva, el 1 % de la población mundial no debería controlar más del 50 % de la riqueza mundial. Los distintos gobiernos mundiales han fallado, han construido un sistema que solo les favorece a ellos y a los megaricos. Este es el camino de la destrucción de nuestro sistema social en el que vivimos. Existe un camino alternativo que es aplicar las recetas que acabo de  mencionar para que el liberalismo benefactor de todas las clases sociales se imponga ante el actual capitalismo - comunismo de las élites que quieren mediante la complicidad de los gobiernos realizar la mayor esclavización que existe y es dominarnos con cualquier gobierno que salga elegido en las urnas.

En este blog nunca se ha hablado en favor del comunismo, de colectivizar, de expropiar a los ricos. Jamás pensaría así aún siendo un mendigo. Pero sí parece que existe una dictadura de los ricos que se ha impuesto no solo en China, sino en Occidente y donde no existe manera de competir, muchas empresas tienen que cerrar y el desempleo ha llegado a algunos países como España a niveles indecentes. Y esto es debido a que simplemente los gobiernos trabajan para los más ricos. Es una evidencia observable desde tiempos del ex-presidente Felipe González.

Si analizamos el período de 1944 a 1971, que es donde funcionaron los acuerdos financieros de Bretton Woods, los tipos impositivos a los ricos eran muy elevados y la clase media ascendió en todo occidente. Luego en los años ‘80 se criticaron las políticas keynesianas iniciadas por F.D. Roosevelt. Sin embargo, esto lo hicieron los ricos que aprovecharon la situación e incitaron a los gobiernos a cambiar de estrategia para revitalizar la economía, que no había sido capaz de despegar entre 1971 y 1981 con las políticas monetaristas de Milton Friedman. El ambiente económico de los ‘70 era de incertidumbre y la crisis se debió a la hegemonía petrolera de algunos miembros de la OPEP para intentar tumbar a los países occidentales de acuerdo a su entendimiento internacionalista con la ex-URSS. La reacción fue criticar toda la política de impuestos a los ricos como la culpable del estancamiento y la estanflación. Sin embargo, la Era Dorada del Capitalismo se desarrolló en ese ambiente (1944 - 1971), que es justo cuando los tipos impositivos al capital de los ricos en EEUU y otras naciones era elevado, salvo la década perdida por las dos circunstancias referidas de 1971 a 1981. El Estado del Bienestar se desarrolló y se fomentó el auge de la clase media. 

Por tanto, tiene que existir un clima que favorezca la adopción de estas  medidas por los gobiernos para salir de una crisis en la que se ha visto involucrada la excesiva avaricia de unos pocos en prácticas mafiosas de ingeniería financiera que han llevado a naciones enteras a sufrir repentinamente una crisis devastadora que, paradójicamente, les hace a ellos más poderosos y ricos, por lo que, queda claro que esta crisis ha sido orquestada por los propios ricos usando instrumentos claramente distorsionadores como es un mal tipo de interés durante bastante tiempo en la banca central más importante del mundo, la FED que cayó del 6,5 % en 2001, y en 2002 ya estaba por debajo del 2 % hasta llegar a buena parte del 2004 con el 1 %, hecho clave que marcó el inicio de las hipotecas basura y el predominio de las prácticas mafiosas financieras, al no disponer de mayores ganancias por el recorte abrupto del tipo.