VideoBar

Este contenido todavía no está preparado para las conexiones cifradas.

martes, 13 de octubre de 2015

Razones para cambiar el sistema bancario

Como la mayoría de personas ya conocen, el moderno sistema bancario procede del antiguo oficio de orfebres que se dedicaban a custodiar metales preciosos, monedas a los clientes para garantizar la seguridad, en un principio de manera gratuita por los servicios del negocio de orfebrería.

Pronto vieron que, por dejar allí custodia de bienes preciosos, deberían cobrar una comisión o interés y así lo hicieron, como era lógico. Ése es un sistema de reserva con coeficiente de caja 100 %, donde no se tocan los depósitos de los clientes.

fig. 1. Los orfebres sí que custodiaban los depósitos monetarios de los clientes a cambio de un papel-título que garantizaba ese dinero. Ahí sí existió una banca con coeficiente de reserva 100 % pues no existía préstamo de los depósitos a otros clientes. La banca comercial moderna surgió cuando los orfebres empezaron a dar más vales del custodiado. Habían inventado sin saberlo el multiplicador bancario.

En aquellos tiempos, se emitía un vale o anotación en papel del depósito introducido en la caja fuerte de la orfebrería y se establecía una paridad entre lo depositado y lo entregado en papel. Es decir, si en la caja fuerte había 200.000 unidades monetarias, se emitían en papel un total de 200.000 unidades monetarias. 

El paso de este negocio al de la banca fue sencillo. Tan solo tuvo que pensar el orfebre que la mayoría del tiempo los clientes tenían depositadas sus riquezas y muy pocos las retiraban y mucho menos, al mismo tiempo. Es por ello, que decidieron emitir más vales en papel que lo realmente depositado. Ahí nació la banca tal y como la conocemos y los antiguos orfebres habían inventado el multiplicador bancario sin saberlo. A este tipo de banca se conoce como de reserva fraccionaria, porque solo tiene una fracción del dinero emitido en préstamos como reserva, siendo en Europa del 2 %, es decir, que el dinero creado crece mediante el multiplicador bancario 50 veces. Y lo hace a través de la reiterada entrega de dinero para préstamos partiendo de un depósito de un cliente, lo cual hace que si comenzamos con un depósito de 10.000 €, se obtiene un dinero bancario mágico total de 500.000 € de aplicarse el multiplicador bancario en su totalidad en préstamos. Esto está legalizado por los diferentes Estados, dado el poder que ejercen los banqueros a nivel internacional desde hace bastante tiempo fundamentalmente por haber sido algunas dinastías bancarias prestamistas de gobiernos y casas reales desde hace siglos. Pero analizaremos que esto debe ser así, no ya por la imposición de banqueros de otras épocas, sino porque es la única forma de que un banquero gane dinero y haya expansión económica. Y para ello demostraremos que la banca con coeficiente de reserva 100 % es una falacia no argumentada matemáticamente. Y lo haremos en los dos siguientes artículos.

El sistema actualmente se rige de la siguiente manera en casi todos los países del mundo. Existe un banco central de capital privado que es el que dice supervisar la inflación y el crecimiento del Estado teniendo el control de la política monetaria, que la realiza con ajustes del tipo de interés, fundamentalmente, que es la tasa que ajusta al préstamo a bancos. El sistema parece perfecto pues un BC es prestamista en última instancia en caso que los bancos sufran bancarrotas; además existen los préstamos interbancarios, que hace que cuando un banco entra en dificultades otro banco puede concederle dinero prestado. Tienen el deber de drenar la economía, expandiéndola con tipos bajos cuando usualmente existe baja inflación y subiendo los tipos para frenar el auge de subidas de precios.

Los bancos centrales privados realizan las antiguas funciones de las Casas de Moneda: imprimen y emiten el dinero, que hoy en día se llama “fiat” o “fiduciario” pues no están respaldados en ningún patrón monetario (oro, plata, etc.), desde la ruptura de Bretton Woods (acuerdo internacional económico - financiero realizado desde 1944) en 1971 por parte de Richard Nixon, que abolió el patrón cambio – oro de dólares, ante la imposibilidad de transferir reservas de oro como pidió Francia. 

Los bancos centrales privados son cárteles bancarios de grandes banqueros internacionales que emiten el dinero con un coste al Estado, que somos todos. El banco central más importante del mundo es la Reserva Federal de EEUU, conjunto de 12 bancos regionales fusionados ahora en 5.

Los privilegios principales de este cartel de bancos son los siguientes:

1) La FED transforma, al imprimir billetes de banco con un mínimo gasto, papel sin casi valor en dólares americanos y con ellos hace préstamos a cambio de obligaciones de pago a EEUU, (entre tanto también a otros países) y a otros bancos. De esta forma, durante su historia, el cartel ha logrado, desde la nada, billones de obligaciones por las que cobra permanentemente intereses, que le aseguran a su vez miles de millones de ganancia anual. Por eso, ningún gobierno americano debe preocuparse por el déficit estatal mientras los banqueros monopolistas estén del lado del gobierno, y, siempre que sea necesario, pongan en marcha las impresoras de dinero, como ocurrió en la era Bush, para financiar las guerras, que a su vez beneficiaron al cartel bancario, como por ejemplo con la instalación de una banca central en Irak tras la caída del régimen de Saddam Hussein, además del suculento beneficio que da a la FED el negocio de la guerra al prestar al gobierno de EEUU el dinero necesario para cualquier acto bélico en el exterior hecho que ha propiciado que desde los años ’70 del siglo XX la deuda norteamericana haya subido de forma exponencial.

2) Con el privilegio de los intereses, que son impuestos según las directrices que les benefician, la FED estipula ella misma el monto de estos, y es comprensible que el cartel tenga especial interés en obtener altos réditos. Por eso, usualmente, sube extremadamente los tipos de interés produciendo crisis periódicas – como en el caso presente – para después aparecer como su tabla de salvación. Con los intereses, se absorbe permanentemente la potencia adquisitiva de los ciudadanos norteamericanos y se la redistribuye a los banqueros de la FED, tanto a través de los intereses por los créditos, como por los impuestos que son derivados a la FED como intereses por la enorme deuda estatal. Con el cambio constante de las tasas de interés, la FED cambia las condiciones de la política económica más grande del planeta y de sus accionistas en la bolsa de Wall Street en Nueva York, la cual como bolsa dirigente internacional, resulta una señal para el resto de las bolsas en todo el mundo. En definitiva, los banqueros dueños de la FED hoy en día controlan una buena parte del mundo.

3) Para poder estabilizar nuevamente las crisis bancarias, la FED administra reservas de dinero de sus bancos asociados (con un recargo anual de 6% de intereses) que pone a disposición del sistema bancario cuando éste lo necesita para superar una crisis. En este momento, a raíz de la quiebra en el financiamiento inmobiliario norteamericano, la FED trata de evitar una crisis financiera mundial a través de un suministro de dinero líquido a los bancos. Como muchos bancos inmobiliarios de EE.UU., inteligentemente, convirtieron sus créditos en valores bursátiles, transpusieron de esta manera sus problemas a bancos en Europa, los cuales a su vez también entraron en barrena.

Pero la FED, es decir su anterior presidente Alan Greenspan, produjo él mismo la crisis. Con la rápida y dramática bajada de los tipos de interés (después del extremado 6 % de interés básico) con una resultante liquidez excesiva de la economía de EEUU, a partir del 3 de enero de 2001, Greenspan intentó estabilizar el crack más grande en las bolsas desde hacía 50 años. Hacia el 25 de junio de 2003, el interés básico había llegado a su más bajo nivel con el 1 %, lo que permitió a los bancos otorgar créditos con intereses a precios ínfimos. Así, muchas familias cayeron en una "trampa" y se animaron a comprar casas a crédito, que solamente podían financiarlo contando con bajos intereses.

En definitiva hemos visto que el papel “regulador” de la banca central estadounidense y por extensión a todas las que actúan en cártel bancario privado sirve para intereses plutocráticos de los banqueros pertenecientes al cártel, no al Estado propiamente. Sin embargo, el Estado deja que la BC sea su prestamista porque obtiene todo el dinero necesario manejando un dinero público de los ciudadanos, que son los que pagan el coste de la BC. 

La política monetaria debería estar en manos de un organismo gubernamental público y que no tuviesen acceso a dinero infinito obtenido de la nada. De esta forma, los gobiernos no tendrían mano ancha para malgastar dinero público, se reducirían los impuestos y los ciudadanos tendrían más dinero para gastar, lo que estimularía un capitalismo productivo. Las políticas neoliberales aplicadas desde la época de Ronald Reagan, ya no sirven. Desde aquellos años, la deuda de EEUU ha subido de forma imparable y se ha conseguido descapitalizar la industria, tanto de EEUU como de otros países del área occidental. Esto ha sido debido al predominio de los sectores inmobiliario, seguro y bancario frente al sector industrial. El neoliberalismo lo defino ahora como la práctica gubernamental empleada por los gobiernos siguiendo los dictámenes del sóviet supremo del BC, manejo dictador e interesado del Estado para provecho de unos pocos, los grandes banqueros, mediante un tipo de interés marcado de forma errónea, obscurantista y encaminado a provocar burbujas especulativas y malas inversiones.

La solución al manejo de la política monetaria por un organismo gubernamental sería la solución al despilfarro financiero propiciado por la gran banca, que repercute en todos los agentes económicos creando una gran distorsión. El tipo de interés marcado de esa forma, que corre anacrónica al mercado,  significa un signo de planificación de corte socialista por parte de los plutócratas para beneficio propio, donde sitúan en segundo plano la estabilidad y el crecimiento, estandartes sobre los cuales, dicen actuar para el Estado. 

Las bancas centrales son centro de poder de las grandes dinastías bancarias que intentan descapitalizar la economía productiva para intentar succionar de ciudadanos y empresas socavando casi toda la actividad en la economía real en períodos recesivos, donde los valores de las empresas caen, existen quiebras y los grandes banqueros se nutren de su poder financiero para poder comprar a precio de saldo dichas empresas y colocar a millones de personas en el desempleo a costa de su creciente riqueza.

El sistema de banca central se ve ayudado por el sistema de reserva fraccionaria. Por lo tanto, una banca libre con reserva 100 % y donde los préstamos serían todos de acuerdo a los depósitos, debería funcionar perfectamente, dado que las crisis por no liquidez quedarían asépticamente controladas, porque nunca faltaría dinero real, y no existirían apuntes contables de ordenador, en los bancos.

El dinero bancario se reduciría en torno a 50 - 100 veces (de acuerdo a un coeficiente de reserva del 2 – 1 %), pero ese dinero sería el de verdad, no el que aparece por magia como el resultado de multiplicaciones de operaciones sobre depósitos de clientes en préstamos encadenados a otros clientes hasta un nivel que hace que el dinero real sea escaso y solo se cree deuda, en base al artificio creado por los dos entes analizados: banca central privada y banca comercial con reserva fraccionaria.



Sin embargo, como veremos en los dos próximos artículos, la banca comercial con reserva 100 % no podrá realizarse y es posible que tanto la forma de realizar el ajuste de tipos de interés actual, así como el nivel de coeficiente de reservas de la banca comercial podrían ser realizados de una forma más científica y matemática. En los próximos dos artículos se verá cómo debería ser esta mejora al sistema bancario y de esta forma evitar las crisis periódicas alejándonos de los planteamientos filosóficos que acabamos de realizar en este artículo, sustituyéndolos por simples análisis contables.