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domingo, 24 de abril de 2016

Las élites trabajan contra el ciudadano. Comprendamos porqué.

Después del tiempo que llevamos desbrozando la economía e intentado elaborar síntesis de cómo se podrían evitar crisis, cómo podría funcionar mejor el sistema económico habiendo argüido numerosas veces en temas recurrentes como: escuelas económicas, funcionamiento de la banca central, historia del tipo de interés, fallos del mercado, etc., ahora vamos definitivamente a sentar las bases de la filosofía que debería generarse a nivel mundial para que el mercado libre con la injerencia estatal necesaria por potestad legal funcionase para todos los ciudadanos y no solo para las élites.

Aquí vamos a incidir en un hecho probado: nadie perteneciente a la élite económica, es decir, a los más ricos y poderosos del mundo, van a mover un dedo para cambiar el actual rumbo del mundo, pues ellos son los responsables de tener el mundo que tenemos, en continuas crisis periódicas que únicamente hacen afianzar su dominio sobre los demás ciudadanos y empresas, pervirtiendo la esencia del mercado libre que haría que todos los actores tuvieran, al menos, las mismas posibilidades de competencia en el marco del Derecho que proporciona cada Estado.

Desde 1760 en que los Rothschild empezaron a cobrar importancia en el mundo financiero hasta ahora, el capitalismo se ha basado en una continua manipulación por parte de las élites sobre los distintos Estados, es decir, de los hombres con poder económico – financiero donde han tejido una red clientelar para beneficiar un sistema capitalista corporativista que se dirige con exclusividad a ellos mismos y a los políticos u hombres de paja introducidos en los diferentes gobiernos que controlan. Con razón, desde el siglo XVIII se afirmaron frases que pertenecen a la rumorología y donde aquí no se puede negar o afirmar pero que están estampadas en muchos lugares:

Fig. 1. Una de las perlas de un Rothschild, su creencia de preeminencia sobre los Estados, haciendo ellos SU Ley.

Hay más familias aparte de la mencionada dentro de la élite plutocrática que seduce a los Estados convirtiéndolos en marionetas de sus arrogantes e imperiosas formas de dominio financiero y económico.

En este blog no se ha pretendido realizar una nueva teoría económica. Se ha intentado condensar todas las diferentes posturas ideológicas de la ciencia social económica. Para buscar una teoría económica que pudiera valer, debería de contener los siguientes argumentos:
  • No debería ser dogmática o encorsetada en ideas exclusivistas y magnificadas, como la libertad lo es en la Escuela Austríaca y el libertarismo en la Escuela Anarcocapitalista derivada del delirio supresor del Estado de varios sujetos como Rothbard que comenzaron con esa inconsistencia enloquecida. La libertad en un principio parece el camino mejor a seguir, pero, ¿a qué precio? ¿A la no - existencia del Estado? Si un Estado se desmorona, y no hay gente que lo administre y desaparece la estructura, ese estadio deplorable convierte a los ciudadanos en víctimas de lo peor imaginable: la anarquía, el desorden. Ningún grupo de empresarios (que serían los nuevos amos del Estado inexistente) serían “benefactores” para crear pactos con los trabajadores, ni harían servicios públicos deficitarios pero necesarios, como autobuses públicos, pues los impuestos los pagaría cada uno, a su policía privado, a su basurero privado, a su cartero privado… ¿te defendería un policía de una empresa privada a la que no has pagado? Un dislate propio de pensamientos que no tienen razón de ser fruto de mentes pasadas de vueltas y que no ven lo imprescindible: un Estado necesita administración pública y gobierno. Otra cosa es discutir que España dista de ser una Democracia real y que desde casi el inicio de la Transición, los políticos han obrado más para enriquecerse y realizar actos deplorables en sinfines de casos de corrupción. Pero eso pertenece a otro tema, que a veces también se ha discutido, que es la mejora del Estado, que como ya se dijo viene precedida de un cambio legislativo para que la LEY, el ORDEN y la JUSTICIA se impongan sobre los poderes políticos, legislativo y ejecutivo, y sean los que permitan que no existan aberraciones legislativas, discriminaciones a la hora de tener acceso a concurso público (por ejemplo, una empresa), cuando las circunstancias dejan “atada y bien atada” la empresa que ganará, como uno de los muchos ejemplos de FRAUDE que se comete al bolsillo del ciudadano como contribuyente al erario. Como se puede demostrar fácilmente “es mejor tener pan para comer, que libertad para morirte de hambre”, con lo cual reafirmo que la LEY bien realizada y bien administrada por tribunales de Justicia deben romper con este período negro que asola España por la corrupción general, nepotismo, favoritismo hacia ciertos sectores industriales de “amiguetes” y cultura del pelotazo desde la política. En definitiva, desmonto la ilógica asociación de libertad con progreso, pues si bien es necesaria, no es suficiente para garantizar la convivencia social, la estabilidad y la mejora social de la ciudadanía. En este país mucha gente tiene libertad para votar cada 4 años, pero la oferta de partidos solo ofrece continuidad a un poder judicial subordinado a los políticos en el poder, por lo que ¿qué libertad tiene un ciudadano para que tenga prosperidad si los políticos ni siquiera cumplen mínimamente los programas que pregonan antes de las elecciones?. En definitiva, la libertad es una quimera que creen algunos que disfrutan, mientras ven series de telebasura, están en desempleo y no tienen casi ni para vivir. Es una ilusión. Pues imagínense Uds. si en lugar de gente que administrara un Estado, no existiera y se impusieran los capitalistas-financieros decidiendo lo que Ud. va a cobrar y dejando de construir carreteras entre ciertos sitios, porque no es rentable bajo el lema de “beneficio máximo”. ¿Quién haría la colecta para construir las carreteras interprovinciales? ¿Se pondría alguien de acuerdo? La Autoridad de un gobierno y la justificación mediante Ley bien elaborada son las únicas garantías de que exista libertad. Abolir un Estado, como preconizan estos indeseables enemigos de la humanidad, solo conduciría a la senda de la esclavitud más grande jamás imaginada.  Por lo tanto, después de este párrafo, condensamos las ideas fundamentales: se necesita LEY para que las élites no manipulen, coarten, censuren o dirijan el Estado, porque según la Constitución Española, la soberanía del Estado reside en el pueblo, no estamos ante una República bolchevique quinto arribista ni ante una corporación de ricos que gobierna el Estado, pero sí observamos que existe, en cada gobierno, sea del signo que sea, una intención clara de beneficiar a un grupo de la élite, no refiriéndonos aquí a megamillonarios, sino a riquillos nacionales. Los cambios legislativos en materia energética, pasando de un impulso hacia las energías renovables, y en el cambio de gobierno, apostar por las energías tradicionales con “impuesto al sol” incluido nos dibujan claramente la connivencia entre el poder político y el poder económico de empresarios que pueden influenciar sobre las ejecuciones de unas u otras políticas. Luego están las medidas macroeconómicas que adoptan los gobiernos estando abocados a obedecer a países más ricos o de más influencia (como es el caso de España con Alemania) o a instrumentos burocratizados tendentes a realizar operaciones financieras para beneficiar a ciertas bancas monopolísticas, la Troika (Comisión Europea CE, Banco Central Europeo BCE, y Fondo Monetario Internacional FMI) en detrimento del poder adquisitivo de los ciudadanos, realizándose un trasvase de la renta del ciudadano medio mediante impuestos (capital privado) para financiar bancas privadas con agujeros que invirtieron en España con los riesgos consabidos desde la época de los tipos de interés del sistema de reserva federal de EEUU (FED), bajos entre 2001 y 2004, lo que supone que países con poco desempleo, como Grecia, pasaron en poco tiempo a más que duplicar dicho índice. Por lo tanto, los Estados con amplia influencia de las bancas centrales privadas pervierten miserablemente el capitalismo hasta tal punto, que en 8 años, no han sido capaces de estabilizar el desatino que produjeron en el banco central por excelencia, la FED. Y los gobiernos son marionetas ante esta influencia nefasta para el ciudadano medio, las clases medias. En definitiva, nuevamente, tenemos libertad, pero el problema del malestar de la crisis que perdura a nivel mundial y en España con especial virulencia gracias a la servidumbre hecha por el Sr. Rajoy a la Sra. Merkel, en un programa de austeridad para los españoles pero no para los bancos que se han lucrado de las desgracias ajenas, no es el Estado (como los anarcocapitalistas creen como si rezaran el Padre Nuestro sin pensar en lo que dicen), sino en el malfuncionamiento del Estado y, en concreto, en la mala génesis del tránsito de la Comunidad Económica Europea (CEE) a la Unión Europea (UE) donde no existe armonización o unión fiscal y donde las diferentes velocidades de crecimiento, las distintas legislaciones nacionales y la escasa homogeneización de las variables económicas ha permitido que Alemania haya pasado de un período precrisis mundial de mayor desempleo, a una tasa mucho menor tanto durante la crisis como ahora que es una locomotora económica, lo cual indica que Europa no está bien concebida a efectos de posibilitar el crecimiento de todos los países y el euro ha dado muestras de un fracaso junto con las políticas monetarias del BCE. Resumiendo, ya no es solo que el Estado no funcione adecuadamente, cuya solución no es suprimirlo, como preconizan desde estas alocadas ideas libertarias sin sentido, sino MEJORARLO, para aumentar su eficacia, eficiencia, transparencia y racionalidad administrativa que permita que la labor de los políticos sea mejor controlada por la Justicia y la Ley, que ya hemos analizado ampliamente en páginas anteriores. Además, para vencer los elementos externos no controlables, lo que se debe apostar es por velar por los intereses nacionales y los gobiernos no pueden venderse por dinero ni por recomendaciones transnacionales de corte plutocrático, de financieros arruinados que no han sabido manejar el sistema y ahora intentan por todos los medios rebañar solapadamente de los ciudadanos de a pie, mediante recortes, despidos y disminuyendo su calidad de vida. Para ellos, para todos, los bancos centrales privados de todos los países deberían desaparecer.
  • El Estado no puede permitir que su política monetaria sea controlada por plutócratas (hiperricos), sino que debería ser capaz de emitir su dinero mediante el departamento del Tesoro y no conceder ese “derecho” a banqueros internacionales que no tienen un interés en ningún Estado, lo cual es un peligro para todas las naciones del mundo que están bajo el yugo de un Soviet Supremo Comunista – Nazi invisible ante la vista de la mayoría de ciudadanos, pero que ejecuta acciones contra el propio Estado, aumentando la deuda imparable de unos chupasangres aprovechados que tienen un consorcio, sistema de banca monopolística donde imponen de forma oscurantista un tipo de interés fijado por ellos mismos, suministrando al Estado los préstamos necesarios y no necesarios para que el ciudadano lo tenga que pagar mediante impuestos, lo que lastra su poder adquisitivo, su renta, su capacidad de compra y ahorro y torna en un desajuste mastodóntico que hace que los propios banqueros puedan caer en esa espiral de deuda imparable e infinita. Hay que liquidar y finiquitar el sistema de banca central. El Estado mediante empleados públicos eficientes independientes del gobierno de turno deberían tener esa herramienta para garantizar que sirven al Estado y no a ricos avarientos que ante fallos del mercado que ellos mismos producen con sus tipos ultrabajos del BC y luego suben para crackear a los inversionistas, a los ciudadanos y a las medias y pequeñas empresas (incluso también a alguna grande), tras producir la burbuja, crean el escenario de pánico, para recoger los beneficios, porque “la banca nunca pierde”. El Estado debería de inutilizar ese sistema financiero perverso que dura ya unos 200 – 300 años, que empezó con el control del Banco de Inglaterra, y que solo ha hecho que el planeta esté con mucha gente hambrienta, otra desesperada por trabajar cuando antes había empleo y mucha gente preguntándose si la culpa la tienen los políticos o los de la élite plutocrática. La FED presta al Estado a un interés del 6 % anual, que en el período de crisis actual ha sido totalmente abusivo, y en condiciones de banca libre privada, es decir, sin existencia de banca central, esos intereses pagados por el Estado por préstamos hubieran sido muy inferiores, lo cual nos dice que los políticos están comprados a esa mafia financiera que hay que inhabilitar, censurar y destituir.
  • Si un Estado recibe préstamos de un sistema de banca libre privada, y opta por optimizar los recursos y compras como hace la empresa privada, siempre en el ambiente de mercado libre tomaría del banco que en cada ocasión le ofreciese la mejor tasa de interés,  o al menos investigaría que 3 tipos diferentes de bancos le ofrecen en ese momento puntual el mejor interés. Eso se hace en toda empresa con un poco de sentido común. ¿Cómo es que con el monopolio de las bancas centrales lo fijan ellos, siendo corporaciones privadas, un tipo totalmente desbordante y abusivo y por qué no se abole el sistema de banca central? Un Estado no necesita un organismo de financieros ajenos al Estado que prestan en condiciones de desventaja para el ciudadano, porque eso significa dinamitar el país a cámara lenta. Y si encima los banqueros monopolísticos se vuelcan a realizar inversiones en el sector de seguros, el inmobiliario y el bancario para obtener más ganancias de clase parasitaria, y se abandona al sector industrial y a otros sectores productivos que generan riqueza real, entonces nos damos cuenta que estamos en un sistema que significa un despropósito al ciudadano y donde existe complicidad mafiosa entre el Estado y los plutócratas. Se deberían impulsar estas ideas para acabar de una vez por todas, con el control monopolístico de bancas centrales, si bien las bancas deben ser privadas y con coeficiente de reserva, pues ya se demostró anteriormente que las bancas con reserva 100 % son una utopía porque no daría ganancia al banquero. ¿Qué gana el Estado, los ciudadanos? Menores impuestos, mayor renta de los ciudadanos, mayor crecimiento, mayores ventas de productos y servicios, más apego de la banca privada hacia sectores olvidados por la avaricia de los banqueros monopolistas del enquistamiento, succión y parasitismo de la economía.
En definitiva, la idea final es que la banca central privada debería desaparecer, entre otras cosas, porque lastra la economía y pervierte las inversiones, el ahorro y las rentas de los ciudadanos abriendo una brecha cada vez mayor entre ricos y pobres. Para que esto sucediera, dado que los ciudadanos, aunque nos unamos no vamos a conseguir nada, necesitaríamos a alguien de su talla (política, poder financiero) para realizar esta evolución hacia un capitalismo que, de verdad, optimizara recursos a los ciudadanos de un país, que no son solo los accionistas de la propiedad de sus empresas o los clientes internos –trabajadores– o externos de dicha empresa, sino a todos en general, mediante un mejor nivel de vida, unos mayores salarios, una bajada del nivel de desempleo, unos menores impuestos (al no tener que pagar la deuda impuesta de los del cártel monopolista) y unas coyunturas económicas sin ciclos de sierra de auge - recesión, eliminando el virus del origen, que no es otro que el obscurantismo de la BC y sus tipos tasados de malas formas junto con la deuda imparable por intereses de préstamos excesivos al Estado.