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domingo, 25 de diciembre de 2016

La religión es un fraude: Dios es inefable. Dios es el Universo, eterno.

Llegan las fechas navideñas y celebramos la Navidad. Creemos que Joshua nació un 25 de diciembre de la Virgen María y lo adoraron 3 reyes magos que vinieron guiados por una estrella para encontrarse en un portal en Belén. Algunos lo creen por fe, pues las narraciones del Evangelio no aportan ningún dato histórico, máxime cuando fueron relatos de personajes que ni siquiera vieron vivo a Joshua.

Si leemos fuentes diversas llegamos a que la Navidad solo significó una fusión entre el paganismo de las fiestas celebradas en Roma (Saturnales), del 17 al 23 de diciembre y la llegada del Sol Invictus (el día 25), es decir, cuando el sol vence a la oscuridad siendo los días más largos. Esta transición fue hecha por Consenso de Obispos en el 325 dC. en el Concilio de Nicea I convocado por Constantino I buscando la unicidad en el Imperio Romano que estaba debilitada por el auge de esta religión clandestina que se había forjado durante 3 siglos y que, desde entonces, se declaró religión oficial del Imperio. 

El hombre no es capaz de saber nada sobre Dios pero es ávido en crear religiones. En un principio, en el hombre primitivo es lógica la aparición de todo tipo de creencias a lo largo y ancho del globo terráqueo porque no distinguían entre el mito y el logos, lo cual no quita que se sigan hoy en día creando religiones que tienen adeptos, como la Cienciología (que como se puede ver es una burda mentira inventada).

Hoy en día los estudiosos crítico-realistas de la Biblia cristiana saben que existen inexactitudes e incluso cambios de palabras y frases que indujeron a la creencia actual de la Trinidad. Newton secretamente ya censuró la cuestión y se hizo “unitarista”, es decir, creyente solo en Dios padre (¿creería en Yavé?), aseverando que Joshua no era consustancial a Dios. Además, resulta hasta lógico que un hijo de Dios no tiene razón de ser si ha nacido, pues entonces no tiene la propiedad de la eternidad, como su supuesto padre.

En primer lugar, las fuentes históricas son basadas en leyendas provenientes no de primera persona, es decir, de contemporáneos de Joshua, sino de autores muy posteriores (40 – 70 años después de la muerte de Joshua) que comenzaron a escribir leyendas, se supone, intercomunicados a través de una secta derivada del judaísmo que seguramente Joshua ni siquiera se propuso crear.

San Pablo fue el verdadero creador del cristianismo. Existen datos y concordancias que así lo demuestran, pues fue el primero que escribió sobre esta nueva religión dentro de lo que llamamos Nuevo Testamento. Joshua fue un instrumento de esta secta inicial que se convirtió en la religión más extendida de la humanidad, pero no participó en ella. En sus tiempos, él no escribió NADA, ni ninguno de sus supuestos discípulos, y no hay relatos de los escritores, historiadores y poetas romanos prominentes sobre su vida, salvo falsificaciones ulteriores hechas por la Iglesia demostradas sobre afirmaciones de Flavio Josefo.

Toda la simbología empleada por Pablo – Saulo, no deja de ser una elucubración maquiavélica con algún propósito concreto en su tiempo. Mi hipótesis es que tenía conexiones con ministros del emperador Nerón pues a través de Séneca poseía correspondencia y amistad, así como supuestamente con Afranio Burro y otros políticos importantes de la Casa del César, que pretendían mantener el status frente al progresismo del V Emperador Romano. Este grupo de fanáticos intentaron hacer un derrocamiento del régimen seguramente porque dentro del cuerpo de ministros, existía disconformidad con el emperador. Pablo era un loco inconsciente que atrajo las simpatías de la muchedumbre con la intención de derrumbar el orden y la estabilidad. Hay escritos que relacionan el libro del Apocalipsis con el intento de destrucción de Roma por el fuego intencionado de aquellos alborotadores totalmente organizados por Pablo, azuzados por los acontecimientos que habían ocurrido de sometimiento de Israel/Palestina, lo cual indujo al fanatismo religioso destructivo retroalimentado con los gentiles (en definitiva los pobres de Roma que vieron una ocasión en vengarse de sus líderes políticos, algo así como los izquierdosos antisistema actuales) juramentados con ciertos miembros del poder romano que tenían ciertas desavenencias con el entonces César, como ya había ocurrido en anteriores ocasiones con otros.

La Iglesia menciona que Simón-Pedro fue el fundador de la Iglesia Cristiana, pero según fuentes distintas, Pedro murió aproximadamente en 47 dC. en Palestina, probablemente perseguido por haber sido uno de los discípulos de Joshua, supuestamente porque se desviaron de la Iglesia oficial judía y tuvieron poca repercusión local, lo que llevó a los Tribunales Eclesiásticos (Sanedrín) a acusarlos de herejes y conspiradores del poder político ayudados por Roma que los confundió con rebeldes del Imperio, catalogándolos de alborotadores como los zelotes, verdaderos hostigadores de los romanos en la región.

Por lo tanto, el cristianismo originario compuesto de gente judía y de gentiles fue un movimiento incendiario pretendiendo acabar con el Imperio que les había sometido (tanto por el colonialismo de Palestina como por el desengaño de ciertos ciudadanos romanos de baja extracción social), creado por un misógino, hipócrita, narcisista y alocado personaje que la Iglesia Cristiana ha elevado a los altares, llamado Saulo.

De hecho, Saulo fue el instigador del gran fuego de Roma del año 64 dC.



En definitiva, nuestra religión es un fraude, pero no por ello, las demás no lo son, obviamente. Mahoma eligió al Dios Luna – Alá de entre más de 300 ídolos que los árabes adoraban entonces en un politeísmo parecido al que realizaban los griegos y romanos.

El dios judío Yavé, Jehová o YHVH, no es más que una copia algo suavizada (no se hacían a él sacrificios humanos, pero sí de animales en el holocausto) de dioses más antiguos, como Moloch o Baal que tienen raigambre cartaginesa, mesopotámica, si bien los primeros dioses fueron los de la civilización sumeria. Descubrimientos arqueológicos recientes en Israel han determinado que la biblia más antigua de la religión judía está datada en los siglos VIII - VII a.C. por lo que todo lo que ahí se narra son historietas para dulcificar y ensalzar la grandeza del pueblo hebreo que no fue tan excelsa como ahí se escribe. Los libros del Antiguo Testamento están redactados con una fuerte carga hiperbólica sobre narraciones infantiles y falsas sobre la realidad que tiene un componente altamente unificador dentro de los diversos pueblos semitas y se narra con mentiras propias del hombre que ese dios tribal se manifiesta como el que elige al pueblo hebreo como el pueblo de dios, cosa que manifiesta discordancia con la ética de un verdadero Dios. Se ha investigado arqueológicamente, como queda registrado en el enlace anterior, que el libro sagrado del primer monoteísmo en una religión no es más que una obra política realizada por hombres para unificar a las diversas tribus y pueblos de Judá e Israel a través de leyendas, historietas, fábulas, maquinaciones anacrónicas para ensalzar y empoderar al pueblo semita debilitado en aquellos entonces (siglo VIII a.C) frente a otros imperios circundantes.

Existieron otros dioses: el dios Ra era un símbolo del dios Sol en Egipto aunque había otros, como Isis, Osiris, Horus... eso sin contar los dioses hunduistas, el budismo, y otras muchas religiones que han existido a lo largo de la historia, que algunos autores cifran en 70.000, la mayoría ya desaparecidas, estimándose en la actualidad en unas 4.200.

En todas las épocas el hombre ha buscado a dioses y los ha hecho a imagen y semejanza del poder sacerdotal que existía en esa época y se realizaron bien por creencias supersticiosas para tener abundancia, fertilidad, suerte en las batallas o para unificar territorios bajo diversos reinos de las mismas ramas étnicas para tener más territorio y poder.

Ningún ser humano puede saber o conocer a través de ningún sacerdote, brujo o iluminado la realidad inmanente de Dios.

Yo me aventuro a pensar que los panteístas tenían razón: Dios es la Naturaleza. No puedo considerar el panteísmo como una religión, sino como una filosofía de la naturaleza para saber algo de Dios.

Si analizamos la física, tanto la materia y la energía están entrelazadas a través de las ecuaciones de la relatividad y si la energía ni se crea ni se destruye, tan solo se transforma, lo mismo ocurre con la materia. El universo es un increado. 

Según mi opinión de acuerdo a este sencillo postulado sobre la energía, el universo existe desde siempre y tiene ciclos. La Teoría del Big Bang solo muestra que existió un punto singular del cual se originó nuestro universo. Los puntos singulares contienen un problema bastante importante y es que ¿de dónde se produjo la acumulación súbita en un punto infinitesimal de toda la materia-energía del universo? Un punto singular no surge de la nada y es previsible que ningún dios la pone ahí de repente. Aquí no se cree en motores inmóviles aristotélicos sino en motores que funcionan desde siempre (por tiempo inmemorial) y no son capaces de arrancar el universo, pues el propio universo tiene existencia eterna en tiempo.

El universo es Dios porque es eterno. Pero el universo no es consciente de lo que en él acontece, ni hace daño al ser humano, ni es responsable de los accidentes ni las desgracias. Sodoma y Gomorra serían, quizás, dos ciudades de la antigüedad que perecieron, no por la ira divina, sino por fuerzas telúricas del subsuelo que hicieron emerger lava por los volcanes en una erupción que recuerda a las más recientes, como las de Pompeya y Herculano. ¿También la ira de Dios destruyó esas últimas dos ciudades mencionadas? No, fueron fuerzas de la Naturaleza, porque la Naturaleza es Dios por ser equivalente a lo que conocemos por Universo.

Dios, el Universo, en todo momento sabe cuál es el comportamiento de los cuerpos respecto a las fuerzas que interactúan, pero no es responsable de daños causados por su Ser, y desde luego no existe ningún diablo o demonio, más que en personas mezquinas y dañinas para el resto de la sociedad:


Cuando físicamente observamos un evento sencillo como el movimiento de las hojas de un árbol sacudidas por el viento, la física puede aproximar lo que acontece; sin embargo, las fórmulas empleadas no serían exactas porque no sabríamos, por ejemplo, como se cimbrean las ramas al no saber la elasticidad, ni porqué en un determinado momento se cae una hoja fruto del viento y de la resistencia de la misma unida a la rama. Es decir, contamos con todas las herramientas del instrumental matemático que se traspasa al resto de ciencias para modelizar un mundo imperfecto frente al orden majestuoso de la realidad del universo, donde aunque acontezcan eventos anómalos, como desprendimientos de tierras, terremotos, inundaciones,… son ocasionados por la propia naturaleza – Dios que es totalmente ajeno a lo que sucede.

Nosotros, como seres humanos, tenemos células que interactúan continuamente sin que nosotros controlemos conscientemente su acción. Los mecanismos no son conocidos, y nosotros somos responsables de lo que hacen por nuestro propio ser. Como partículas del universo, poseemos la pertenencia al Ser, a Dios, pero si una célula de nuestro cuerpo muere, no conocemos su desenlace. Así es como funciona el Universo, Dios es ciego, sordo, no es que no tenga sentimientos, no sabe de nosotros, ni entiende del bien ni del mal pues no tiene características humanas. Sin embargo, Dios es el conjunto de todo lo existente ahora, antes y después, tanto material, inmaterial como orgánico e inorgánico en todo el Cosmos y es el único Ser Inmortal e increado.

Pero no debemos hacer reverencias, rezos continuos al Ser, pues es nuestra envolvente de vida y él no va a saber nada de nosotros. Quizás nuestro comportamiento para con los demás pueda mejorar nuestra propia vida porque el desenvolvimiento ejemplar en la vida de una persona enriquece la conciencia del hombre, pero no para ganar ningún paraíso futuro, pues eso, nadie puede demostrarlo. Somos células en el universo. Galaxias enteras mueren, ¿puede ser el hombre tan arrogante para creerse que va a resucitar en otro lugar celestial? Yo desde luego no creo en ello. Nacemos, crecemos, nos desarrollamos, morimos y volvemos al punto de inicio: nadie recuerda nada de antes de nacer, porque no existíamos y cuando morimos dejamos de existir y nada percibimos, ni percibieremos: "de polvo nacemos y al morir a él regresamos".

No necesitamos reglas divinas de ningún libro religioso, pues por ejemplo, episodios narrados en la Biblia como la destrucción de todos los habitantes de Sodoma y Gomorra por sus pecados, a pesar de interceder un humano que hablaba con él, el patriarca Abraham (¿?), demuestran una ira imponente y mezquina que no puede ser coherente con ningún dios que se precie como tal. Hay gente que piensa que eso “está bien éticamente” porque es palabra de Dios, y como se ha referido en este artículo, son solo patrañas ideadas para conferir poder político religioso entre todos los pueblos de Judá e Israel.

Tampoco podemos recurrir al cristianismo cuando un rico pregunta cómo salvarse y se afirma por Joshua que “dé todo lo que tiene a los pobres”. No entra dentro de la lógica, así como “cuando te golpeen pon la otra mejilla”. Esa literatura desdice las enseñanzas de Jesús, que probablemente fue un rabino de la religión hebrea si es que existió pero seguramente no diría semejantes barbaridades pues no entran dentro de un esquema ético, sino más bien en una filosofía religiosa cínica, propia más bien de manipuladores posteriores, como ya hemos citado, con toda probabilidad elucubrada por Saulo – Pablo.

Ésa es mi concepción de Dios. Lógicamente no se trata de una religión, es un concepto que tengo yo del Ser Eterno que Es el que Es, sin necesidad de ser, que no es otra cosa que el Cosmos, el Universo o la Naturaleza, de acuerdo a los principios de energía mantenidos en el tiempo.


De todas formas, si en este artículo ha quedado claro que la religión no tiene nada que ver con Dios, menos tienen que ver las sectas que se declaran satánicas, luciferinas o adoradores de demonios, pues éstas son aún más dañinas, pues son contrarias a Dios, a pesar de que no puedan hacer ningún daño salvo a los incautos que crean que pueda hacerse. No obstante, la línea que separaba a los dioses anteriormente mencionados de los demonios, es muy sutil, y los escribanos que redactaron los episodios de sus hazañas legendarias más bien atribuían a los dioses apariencias de seres demoníacos, dictadores, crueles y sanguinarios, propios de las debilidades de los hombres. Y es que ninguna religión puede narrar nada sobre Dios, porque a pesar de que Dios sea el Cosmos y sus leyes, ese Dios es inefable, invisible en su forma de actuar, hallado en todo lo que existe que sea vea y no se perciba. Y ese Dios no se encontrará mediante ninguna ciencia presente ni futura. Podremos aproximarnos con las disciplinas científicas, pero en los problemas cotidianos vemos que, a pesar de disponer de mucho conocimiento para cualquier tipo de situación, las simplificaciones prácticas para la operativa de la resolución hacen que las soluciones presentadas casi nunca puedan ser exactas, aunque para la precisión de la descripción de los fenómenos puedan ser totalmente aceptables.